domingo, 22 de septiembre de 2024

Siempre es, hacía los demás. Mc 9, 30-37

-¿POR QUÉ TE BUSCAMOS?
¿POR QUÉ TE SEGUIMOS?, JESÚS.


Necesitamos ser conscientes que más de una vez, sobre todo cuando algo nos desconcierta o cuando percibimos el "silencio de Dios" en muchas situaciones que vivimos, están estos interrogantes que se pueden reducir a una sola pregunta:

¿QUIÉN ERES JESÚS?

El evangelio viene a nosotros como si fuese un espejo que ilumina que significa seguirlo... ponerse de su lado.

Muchas veces "seguirlo" ha significado arriesgarse a andar por caminos que la razón o el "sentido común" nos dirían que estamos equivocados... 
Ha significado tocar nuestras propias sombras; nuestras expectativas frustradas ya sea porque no se dio lo que queríamos o no pudimos retener algo por más tiempo.
Ha significado encontrarse con la carencia, con el límite, con deseos tan opuestos a lo que decimos querer vivir; con la experiencia de saberse en camino y con la percepción de lo inútil que han sido muchas búsquedas y la impotencia de no poder darse a sí mismo muchas cosas... 
Experiencias tenidas que ha muchos los ha llevado a desanimarse y a dejar de buscar... o a buscar atajos que prometen soluciones más rápidas o más mágicas.

Cuántos compromisos se han roto al experimentar la fragilidad de una institución que no ha sido del todo coherente con el mensaje de Jesús. 


"Cuando rezo, ¿a quién le rezo en realidad? Cuando digo "Señor", ¿a quién me refiero?... La respuesta del Abad Eudes resultó totalmente distinta de lo que yo esperaba. Él dijo: "ÉSTA ES LA PREGUNTA, la más importante que se puede formular... en cierto modo, DEBERÍA SER SU ÚNICA PREGUNTA en torno a la cual se organice todo lo que usted hace... ahora requiere una clara decisión si usted desea convertir esta pregunta en el centro de su meditación. Si lo logra, usted descubrirá que ha emprendido un camino largo, muy largo..."

Nouwen H. "Presta atención al Silencio" - 2001

Los discípulos han visto a Jesús hacer milagros, lo han visto acercarse a la gente con muchísima ternura sin importar la historia que cargaban; ellos mismos experimentaron la libertad de saberse con Dios como "amigo" que come con ellos, ríe con ellos, se cansa, trabaja, reza con ellos.
Pero desde hace un tiempo las palabras de Jesús se han vuelto muy duras de entender, hablan de conflicto, de ruptura, de muerte.

Palabras que hablan de  experiencias por dónde pasa la vida humana, y que nada salva de vivirlas. 
Cuánto sufrimiento inútil cargamos, cuánta decepción por no aceptar que estas experiencias forman parte de la vida.

Creían saber quién era Jesús, pero ahora un abismo los separa hasta el punto de tener miedo de preguntarle sobre el significado de sus palabras.
Y tal es la distancia con Jesús - es tan insoportable lo que sus palabras sugieren- que se desconectan... es preferible irse detrás de pensamientos -de ilusiones- que calmen la angustia que sienten... se ponen a discutir sobre quién era el primero, el más grande.

También nosotros, muchas veces, optamos -sin darnos cuenta- por no preguntar... porque no queremos entender que el camino no pasará por la respuesta inmediata, o por el conflicto resuelto, o por el dolor calmado o por la herida sanada...
Tal vez no terminamos de convencernos  que el AMOR PASA POR DAR LA VIDA, allí donde sea, allí dónde estemos, allí como estemos.
Y QUE ENCONTRAR "VIDA" PASA POR SERVIR... por hacer de nuestra vida una entrega allí donde sea... allí dónde estemos... allí cómo estemos.

Nosotros podemos seguir preocupados por tantas otras cosas: por lo que no logramos; por lo que no conseguimos; por lo que no convencimos; por lo que no fuimos escuchados; por lo que no se dio en el tiempo que nosotros queríamos... etc... etc...
Todas preocupaciones que de alguna manera encierran lo que para nosotros es lo más importante hoy, y a las cuales les hemos dado el poder de decirnos si somos valiosos o no... tal vez, en última para sentirnos más importantes que otros y por ende quién tiene más espacio... cómo si todo eso nos diera la sensación de "ganarle" a otros.
Y si acaso nos ponemos a servir a los demás -aun desde nuestras profesiones-, cuánto enojo percibimos porque no se nos reconoce; cuánta bronca cuando nos exigen más o las cosas no se dieron como las había planeado o ya dejan de contar con nosotros.
Sin darnos cuenta que utilizamos "la piedad y la caridad" para diferenciarnos de los demás... para levantar barreras... para sentirnos "buenos" y más cerca de "dios" que no es el Dios de Jesús...


"La piedad interesada provoca divisiones... 
la codicia es la raíz de todos los males..."
cfr 1Tim 6

Tal vez necesitamos hacernos conscientes de que seguimos sin entender a Jesús, más aún, de que no queremos hacerlo, porque de ser así, supondría dejarse llevar por otro camino donde el control no estaría en nosotros... 
dónde no nos pondríamos a medir la solidaridad o el tiempo que damos... camino donde nuestras pretensiones de poder y reconocimiento... esas... las más íntimas chocarían con un AMOR QUE NO SE IMPONE... no manipula... no obliga... no juzga... mendiga y sirve... es pobre y necesitado.

Tal vez porque seguimos sin querer entender, no preguntamos... no nos preguntamos -"¿desde dónde hacemos lo que hacemos? o ¿qué buscamos con lo que buscamos? o ¿quién es el otro para mí?"

Preguntas que nos revelarían a nosotros mismos quiénes somos en verdad y qué es aquello que se está poniendo en juego.  
Preguntas que nos harían entrar en un modo nuevo de entender nuestra espiritualidad -nuestra vida- dónde nosotros -y lo que nos pasa o pretendemos controlar- no son el centro del mundo... dónde en definitiva somos con otros... dónde todo, aun la adversidad, se transforma en don que viene a nuestro encuentro, despertando lo mejor de nosotros... dónde la vida del espíritu entonces, no es una suma de "propósitos de santidad".

En definitiva,
NO QUEREMOS ENTENDER QUE EL CAMINO ES HACÍA LOS DEMÁS.
SIEMPRE ES HACÍA LOS DEMÁS.
Porque es allí dónde se nos juega nuestra humanidad; nuestro ser con Dios que se hizo servidor de todos...  
y esto, aunque estemos dolidos y rengos.

Porque nuestra esperanza no radica en que algún día las cosas sean distintas... o el dolor se calmará... o la herida sanará...
NUESTRA ESPERANZA RADICA -tiene como suelo- EN QUE DIOS ESTÁ CON NOSOTROS ARRODILLADO ANTE TODA VIDA HUMANA... sirviendo... "esclavo como un niño que no cuenta"... no porque "tiene una baja autoestima", sino porque ama.

NOSOTROS HEMOS DECIDIDO LIBREMENTE ADHERIRNOS A JESÚS.
HEMOS CREÍDO QUE ESO ES LO MEJOR PARA NOSOTROS.
Descubramos entonces que en el servicio a los demás además de hacernos más señor de nosotros mismos, más crecemos en humanidad.

"Somos lo que buscamos.
El Mar está en la acuidad
de la gota que somos.
Aún no lo sabemos"

J. Melloni


lunes, 9 de septiembre de 2024

Soltar para que la vida fluya... Mc 7, 31-37

 
¡¡ÁBRETE!! 
NO TENGAS MIEDO,
es el grito de Jesús a nuestras vidas;
es el grito de Jesús escondido en los que parecen "no tener voz" alrededor nuestro.

Es difícil escuchar este grito cuándo tantas han sido las voces que han hecho callar lo defectuoso que hay en nosotros, condenándolo como equivocado y malo, hasta llegar a interpretarlo como un "castigo de Dios".
Cuánta censura sigue habiendo en nuestra humanidad para decir lo que sentimos, lo que nos pasa, lo que nos asusta, lo que hay de oscuridad en nosotros.
Cómo expresar lo que se lleva dentro cuando de antemano hubo una historia de sometimiento y el silencio era la mejor protección.

Cómo escucharlas si solo se recibieron palabras de desaprobación, que aumentaron las sensaciones de desamparo y de exclusión. 
Jesús comienza por llevarlo aparte...
Como dándose todo en ese tiempo... dedicándole toda la atención. 
Lo lleva aparte de cuánto lo han sometido al silencio, al anonimato y a la exclusión.

La curación -la transformación- no se produce cuando se tiene la impresión de entender hacia donde se camina.  
Comienza cuando se entiende que de aquella mano se puede fiar; que podemos volver a decirnos. Comienza cuándo podemos volver a experimentar que se ha restaurado el puente de la comunicación, con nosotros  mismos y con los demás. Comienza cuándo experimentamos -tal vez por vez primera- que alguien "nos ve y nos entiende".
Pero para eso será necesario dar un primer paso de confianza, que nos hace salir aun del lugar de sufrimiento que, aunque nos aislaba, nos daba una cierta identidad. 
¿Cuáles son las cosas -ideas, prejuicios, enojos, interpretaciones de lo pasado, comentarios, resentimientos, indiferencias, etc- a las que seguimos aferrados -y sentimos que nos hacen sentir que vivimos -que algo tenemos- pero nos impiden fiarnos de aquella mano y nos mantienen incomunicados?

Qué difícil es elegir por fuera de lo conocido... tal vez por eso tropezamos varias veces con la misma piedra.
Qué difícil es volver a comunicarnos... a decirnos.

¡ÁBRETE! 
NO TENGAS MIEDO, le dijo Jesús.
Ábrete a romper con las historias que te seguís contando para seguir estando en el mismo lugar.
Ábrete a ser consciente de que nada de lo vivido podrá jamás dañar lo sagrado que hay dentro.
Ábrete a soltar los rótulos con los que seguís amordazando la propia vida.
Ábrete a dejar el lugar de víctima y a serte responsable de mirar y de elegir por dónde caminar. Ya no son los otros.
Abre los ojos... y los oídos y escucha a los que también permanecen silenciados y excluidos.

¡Ábrete!
No tengas miedo.
Es la voz de Aquel que sabe que estamos hechos, para el encuentro y la comunión... para la apertura y la entrega... la cerrazón nos enferma... lo "no dicho" nos mantiene prisioneros y nos hace dependientes de cosas que nos dañan.
¡Ábrete! No tengas miedo.
Es el grito de Jesús que sabe que nuestro corazón se cierra fácilmente buscando tal vez, un poco de seguridad.

Es la voz de Aquel que no renuncia su espacio de “ser el centro” dentro de nosotros…
Es el grito de Jesús frente a la oscuridad de nuestras propias palabras o sentimientos o relativas verdades que no hacen más que confundirnos y hacernos sufrir...

Es la voz de Aquel que nos grita que podemos perder el control… que no pasará nada… que en sus manos estamos… que nuestras vidas no dependen sólo de nosotros.
Es el grito de Jesús frente a los miedos que no hacen otra cosa que paralizar nuestra creatividad… aún nuestros deseos.
Es la voz de Aquel que nos permite experimentar el límite, la debilidad... Que le dice a la vida que es búsqueda y que no se deje paralizar por el miedo a equivocarse.

Es el grito de Jesús que sabe… que cree en las segundas oportunidades…
- ¡CREAN!, nos dice:
LA VIDA ES CAMINO. ES PROCESO.
CREAN EN EL TIEMPO.

Es la voz de Aquel que no se rinde ante nuestra primera reacción que muchas veces es no… y no deja de buscarnos… cree en nosotros… cree en lo que ha creado. CONFÍA.

Es el grito de Jesús que nos invita a perder para ganar… a vaciarse para recibir... a soltar para que fluya.

Es la voz de Aquel que sabe de Amor en medio de toda obstinación y ceguera… de aquel que no hace depender la felicidad -ni la plenitud- de lo que paso o de lo que puede pasar.

ABRITE!!!
NO TENGAS MIEDO…
NO CREAS QUE YO NO PODRÉ
BANCAR TU VIDA CON UN POCO MÁS DE LUZ...

La LUZ trae más VERDAD.
La VERDAD más LIBERTAD.
Y la LIBERTAD más ENTREGA.



¡Qué escuche tu grito, Señor!
cuándo me rinda
cuándo me cierre
cuándo el no ver me paralice
cuándo la queja cubra todo
en la ansiedad
en el dolor
cuándo el rencor me encierre
cuándo mi ego me reclame
en mis lágrimas
en mis miedos
cuándo no quiera escuchar
cuándo el futuro sea incierto
en mi debilidad
en mi oscuridad
cuándo sienta que los sueños se rompen
cuándo me sienta vencido
en mi silencio
en mis dudas.
cuándo ya no rece
cuándo me gane la indiferencia

Cuándo no te pueda ver en mí o en mis hermanos...


lunes, 2 de septiembre de 2024

OBRAR desde quiénes SOMOS. Mc 7, 1-23

Los fariseos y escribas venidos de Jerusalén -de seguro no para hacerse discípulo de Jesús- no pueden alegrarse viendo a la gente saciada por la multiplicación de panes, sino que se entristecen y llaman la atención porque no han sido observadas las normas.
Con tal de quedar limpios o de aparecer como defensores de lo que aparentemente es correcto, aceptable y está bien... no les importa si los demás mueren o no de hambre -se olvidan de la gente-.

Es como si el "buen olor del pan" que había impregnado el aire queda ahora envenenado por el mal olor  del "comentario mezquino" y por el "legalismo" que mata la espontaneidad y que al ser mezquino desalienta... y tomando a Dios -o cualquier otro valor- cómo pretexto consigue hacer de la vida algo muy pesado.

Y la manera de ser de Jesús ha sido la de crear un espacio de libertad dónde todos puedan "encontrar su lugar" y sentirse "seguros del valor de sus vidas"... un espacio dónde el verdadero tesoro radica en la presencia de Dios que vuelve digna –valiosa- la vida de cada uno; y esto nunca se pone en juego o en duda.

DIGNIDAD Y LIBERTAD dejan de estar atadas al cumplimiento de normas y ritos, pero se expresan en modos de vivir más humanos -aun aprendiendo de los errores- y en un buen trato a los demás.
Porque aun en la búsqueda de libertad o en la lucha por la dignidad también nos podemos encontrar con toda clase de amenazas y exclusiones. 

Jesús busca pasar la atención del corazón de lo exterior a lo interior... allí donde acontecen las decisiones libres y conscientes; dónde está lo verdadero.

Una religiosidad al estilo de los fariseos es la preocupación por aparecer exteriormente correctos, dónde un cierto modelo social, aceptable, es tomado como voluntad de Dios.
Una religiosidad así es posible de controlar y medir; y al sentirla cómo una constante presión que viene de fuera, se cae en la hipocresía como un "recurso seguro" frente a la consciencia de la propia debilidad que hay que esconder para que no aparezca... o en una "religiosidad a la carta" dónde se toma lo que conviene.

CUÁNTO MALTRATO a nosotros mismos por las presiones que sentimos; o por las exigencias que nos imponemos o por las culpas que llevamos por no cumplir con todo, sin tener en cuenta el límite o las heridas que traemos.
CUÁNTO DAÑO nos hacemos por no cuidarnos creyendo que la libertad es hacer lo que nos venga en ganas... lugar dónde los otros tampoco cuentan. 

Muchas han sido las normas y las formas que a lo largo del tiempo fueron diciendo cómo y de qué manera podíamos experimentar a Dios.
Que error cuando se volvieron absolutas tras el concepto -"en nombre de Dios"- formas y maneras de un tiempo o tal vez porque alguien dijo que hay que hacer esto o aquello y entonces se está más cerca o se cumple mejor con Dios o se es más bueno.

La mayoría de las leyes en el pueblo de Israel nacieron buscando la unidad del pueblo y para darles una fuerza mayor a muchas de éstas las establecieron como leyes venidas de Dios.
Por eso Jesús crítica la interpretación que hace iguales el mandamiento de Dios y las tradiciones de los hombres... llegando a excluir por el cumplimiento de éstas lo más esencial de Dios: AMAR – que es lo que hace más humana la vida.

Y frente a la tendencia que hay de separar donde algunos son mejores que otros Jesús rechaza la distinción judía entre lo puro y lo impuro.
No hay profano y sagrado. 
La pureza no es consecuencia de prácticas.

No se nos purifica de la vida cotidiana para encontrar a Dios... al contrario "los de corazón limpio encuentran a Dios en todo"… aún en el barro; sobre todo en el barro porque eso somos.
PORQUE NO HAY LUGAR DONDE DIOS NO ESTÉ.

Pero es verdad también que necesitamos estar atentos a la rectitud de intención del corazón porque aun en la búsqueda del bien -de la justicia y de la igualdad- podemos estar motivados por otros intereses que nada tienen que ver con la búsqueda de que todos tengamos una mejor vida... y esas búsquedas pueden estar movidas por intereses egoístas que buscan manipular a las personas. Tal vez esta sea la única impureza: buscar el propio interés a costa de los demás.

"DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZÓN HABLABA LA BOCA"
dice un biógrafo hablando de san Francisco.

Tal vez tengamos que volver a descubrir en dónde se apoya nuestro seguimiento a Jesús... ¿en el cumplimiento de qué cosas hemos puesto nuestra seguridad? ¿en dónde se apoya el sentirnos más buenos o mejores que los demás?
Tal vez necesitamos descubrir en cuántos ritos y en cuántas explicaciones hemos escondido lo más esencial del mensaje de Jesús (es posible que no robamos ni matamos, pero tal vez destruimos con la lengua).
Tal vez tengamos que liberarnos de estar tan atentos a la mirada de los demás y confiar más en la BONDAD y en el BIEN que llevamos dentro, dejándonos llevar por la creatividad para hacer más humana la vida. El estar atentos a la mirada de fuera roba espontaneidad y creatividad.

DE QUIÉNES SOMOS EN VERDAD debería surgir NUESTRA VERDADERA LIBERTAD.

DEL CONTACTO CON NUESTRA IDENTIDAD MÁS PROFUNDA debería surgir EL HACER MÁS HUMANA LA VIDA DE LOS DEMÁS.

"El Obrar sigue al Ser", dice Santo Tomás.
Y sin Amor, no hay verdad que libere.

Que nuestra vida exprese lo que somos.
Que andemos en contacto con nuestra verdad más profunda.
Que podamos soltar las formas que oprimen.
Y que creyendo en la bondad que llevamos dentro 
surja como una fuente,
la creatividad y el respeto por toda la creación.
Amén.

pd. Tal vez por eso nuestros compromisos son tan débiles... porque estamos más preocupados por lo que recibiremos de fuera -aprobación, reconocimiento, valoración, etc- que por expresar lo que viene de más adentro... lo que somos.

sábado, 24 de agosto de 2024

Agrietados seguiremos caminando... Jn 6, 60-69

"Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: ¿También ustedes quieren irse?. cfr Jn 6, 60-69

Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA..."

Pedro al igual que el resto de los doce se queda... tal vez sin saber muy bien por qué... tal vez lo sentirían como una injusticia abandonarlo.

"Simón Pedro le respondió:
¿A quién vamos a ir?"

Si tú tienes palabras que generan alivio y al mismo tiempo desafían.
Si tú tienes palabras que dicen la verdad de mi vida.
Si tú tienes palabras que llenan -satisfacen una búsqueda- pero que al mismo tiempo amplían horizontes.
Si tú tienes palabras difíciles de entender y aún más de vivir.
Si tú tienes palabras que no dejan nada en su lugar -descolocan- pero al mismo tiempo sacian.

SI TÚ TIENES PALABRAS CON SABOR A ETERNO.
Con sabor a original, sin dobleces, sin otras intenciones, claras, únicas.
Palabras que hacen surgir un hambre imposible de saciar.
Palabras que descubren lo mejor de nosotros,
¿A DÓNDE IR?

Estar contigo es como respirar Misterio, diría Pedro
Alejarme es como andar a la deriva... es perderme en tantas otras cosas que reclaman mi centro... sería abandonarme.
SERÍA PERDER EL SENTIDO DE LA VIDA. Sería darle la razón a la historia de lo injusto, de la incomprensión y del resentimiento.

TE SIGO...
pero también debo decir que no sé muy bien porque.

TE SIGO
cuándo a tantos no les interesa preguntarse algo
cuándo el silencio del dolor y la muerte desarma toda razón
cuándo la iglesia desilusiona tanto
cuándo la debilidad nos aprieta y desanima
cuándo la familia no es hogar 
cuándo la voluntad no acompaña
cuándo la eucaristía ya no convoca
cuándo el trabajar con otros cansa
cuándo somos víctimas del juicio y la marginación
cuándo el perdón se hace difícil
cuándo la oración es un "desierto poblado de aullidos"
cuándo el silencio es insoportable


"Cuándo se agrietan los motivos por los que un día te elegimos.
Agrietados seguiremos caminando...
¿POR QUÉ?
PORQUE TU EVANGELIO JESÚS 
ES AHORA NUESTRA TIERRA..."
(cfr. Canción La Herida de Cristóbal Fones)

Sólo en el desierto 
se cuecen las verdaderas convicciones.

En la ausencia de certezas y apoyos 
aparece lo más genuino que llevamos dentro.

domingo, 21 de julio de 2024

Somos la ocasión del darse de Dios. Mc 6, 30-34

 
"Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco..."

Nuevamente estamos invitados a ir más allá del texto -más allá de la localización geográfica- y descubrir otro tipo de localización en la persona de Jesús.
El descanso de los discípulos no es un lugar determinado sino que es una persona: JESÚS.

Es la vuelta a la FUENTE de dónde todo mana y todo es expresión – así el encuentro con la gente… ahora el contacto con lo verdadero que llevan dentro.

Y más allá que aquí parecen dos tiempos distintos, la experiencia nos invita a encontrarnos con esa Fuente, allí donde justamente nos estamos dando… dónde muchas veces tendremos que dejar que las cosas sean mostrando tiempos y formas distintas a las que esperábamos. 
En la atención de Jesús, la impaciencia no tiene lugar como así tampoco el defenderse de lo que suceda – aunque sea desagradable-; y como tampoco hay lugar para andar demostrándose a sí mismo nada… porque se sabe quién a todos nos habita…porque se ha caminado hacia allá… no hay necesidad de obligar ni de imponer nada… y todo se vuelve un aprender con otros –aún desde los errores que también son de todos, como los aciertos-.

 En el espacio que se crea interiormente – nosotros como los discípulos- vamos aprendiendo a corrernos del centro – a dejar de alimentar a nuestro ego que busca hacer de todo una competencia, una búsqueda de sí mismo, dónde los demás como las situaciones contradictorias se vuelven enemigos y no situaciones para seguir aprendiendo.

Ésta atención no nos desentiende de los demás… al contrario ensancha aún más la capacidad de entrega; tal vez por eso no hay enojo cuando la gente rompe con el descanso... nadie se irrita por el cambio de planes… 
No hay quejas ni un decir “ya fue suficiente” porque el contacto con lo más verdadero no mide ni calcula las entregas porque éstas forman parte de lo que fluye desde dentro.

Y al prevalecer la MISERICORDIA comienza el milagro de la multiplicación de los panes que vendrá después.
Y el descanso de los discípulos se transforma en hacer descansar a otros.

Cuando no hay nada que conseguir porque todo es compartir aquello de dónde todos salimos y volvemos, se comprende que a los demás los encontramos donde ellos están –y en el momento que ellos quieran- y no dónde nosotros quisiéramos... y perdemos el miedo –aunque también el control- de que los demás también sean. 
Cómo no hay nada que conseguir, nada se experimenta cómo pérdida.

"Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y compadeciéndose de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.."

Es la COMPASIÓN  la que pone en movimiento la vida en el lugar donde nada se espera.
La «compasión» es el verdadero lugar en el que se ambienta el milagro.

COMPASIÓN que no es lástima de parte de alguien que se siente más que los demás... sino expresión de ser uno con los demás... que crece cuando nos alcanza la debilidad que se sabe habitada y amada.

Un "lugar desierto" –como el corazón de toda vida humana- se ha convertido, por la compasión, en un lugar para enseñar y después de alimento.
LA COMPASIÓN TRANSFORMA LOS INCONVENIENTES.
LIBERA DE LOS MIEDOS.
POne en movimiento la creatividad.
Es fuente de FELICIDAD.

LA SOLEDAD entonces se volvió COMPASIÓN.

El "verdadero encuentro con Jesús" – que al mismo tiempo nos hace presentes a nosotros mismos en lo profundo- jamás puede convertirse en aislamiento, siempre se traducirá en solidaridad y en compasión... si no es así no sólo no nos hace más humanos sino que además el encuentro no fue auténtico.
A MÁS COMPASIÓN, MÁS HUMANIDAD.

¿Por qué entonces tanta falta de humanidad entre nosotros?
¿Por qué la compasión se ha limitado a ciertos gestos de justicia con algunos que consideramos de alguna manera y no con todos?
¿Qué buscamos conseguir con lo que hacemos?
Si estamos en contacto con el Dios que nos habita a todos y todas, no es posible no perdonar, no servir, no amar, no dialogar, no respetar lo sagrado del otro… no es posible no correrse del centro.

¿Detrás de qué estamos corriendo? 
¿Qué alimenta nuestra vida?
Como discípulos estamos invitados a despertar a Quién nos habita y esto se transforme en la fuente de nuestra misión como personas, que junto a otros seguimos aprendiendo a ser humanos...
A OTROS que incomodan.
A OTROS que aparecen en el momento menos pensado.
A OTROS que no nos agradecen.
A OTROS. 
A TODOS LOS OTROS.

Por eso es en el encuentro con Jesús donde aprendemos a permanecer con las manos abiertas al DON, recibiendo lo que somos no para sí ni para hacer de ese espacio un negocio... sino para dejarnos llevar por las manos –imagen más cercana para expresar el Don- que hacen lo que son… son lo que hacen: SER DON PARA LOS DEMÁS.

Y cuánto más nos dejamos llevar por la verdad, más verdaderos somos.


Verdad que nace de un encuentro en la soledad del corazón (conscientemente elegido)…cuando fuimos capaces de detenernos y respirar profundo… cuando sentimos que el corazón estaba dónde estaban los pies… cuando nos hicimos plenamente presentes despertando a nuestra "verdad habitada".

Y cuando esto sucede se descorre –como si fuese un velo- lo que nos separa de los demás y nos hacemos conscientes de lo que sucede alrededor –de la debilidad y de la miseria de la gente que siempre ha estado ahí-... QUE SOMOS UNO en los errores y en los aciertos.

y de esa forma compartimos con Jesús el camino de la vida de los demás… 
y nuestro descanso será que otros descansen.




domingo, 14 de julio de 2024

Lo más esencial no se compra. Mc 6, 7-13

Habiendo recibido rechazo e incomprensión, Jesús no deja de seguir "enseñando" cómo si el hecho de estar anclado en lo esencial, hiciera que la dificultad -la resistencia de los demás- fuese abrazada como parte del camino.

En ese camino de salida y encuentro pone ahora a los que había elegido para que estuviesen con él.
Y de alguna manera a través de las palabras y  de los gestos que habían estado compartiendo, aquellos discípulos debían haber aprendido el modo de estar en medio de la gente y de que se trataba la "buena noticia de Jesús".

SON ENVIADOS PROVISTOS ABUNDANTEMENTE DE TODA FALTA DE SEGURIDADES.
"No lleven nada por el camino..."
Tienen que marchar estando dispuestos a vivir la misión en condiciones no favorables, contando con el rechazo y la incomprensión.
Tienen que ir sabiendo que el éxito no está asegurado.
Tienen que salir al encuentro contando con los compañeros del camino y  contando con la gente. Expuestos y vulnerables, abiertos a experimentar que todos pueden tener algo para dar cómo algo para recibir.

No dice mucho sobre el contenido del anuncio más que aquel de volver a lo que realmente es verdadero -"predicar la conversión"-; y liberando de todas aquellas cosas que intentan oscurecer u obstaculizan el encuentro con lo que somos en verdad -"echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban". 

POR ESO LO IMPORTANTE SERÁ SALIR AL ENCUENTRO... CÓMO ASÍ TAMBIÉN SABER PERMANECER EN MEDIO DEL CAMINO.

Tal vez la imagen de unos "hombres enviados en medio de lo que no se conoce ni controla" nos puede ayudar a pensar sobre lo que nosotros anunciamos... sobre la experiencia que quisiéramos transmitir a un mundo que ya no cree ni piensa a Dios como antes ni cree en que la iglesia tenga algo para decirle a su vida.

Tal vez  esa imagen nos ayuda a preguntarnos qué nos pasa que hablamos tanto de aprender a acercarnos al otro pero que a la hora de hacerlo nos sigue acompañando un modo de pensar la vida y la fe tan rígidos dónde lo diferente queda afuera; o dónde queremos seguir vendiendo "falsas ilusiones" de salvación y sanación para buscar adeptos... etc. 
¿No será que muchas veces hablamos de cosas que sabemos pero que no hemos experimentado?

Observemos nuestra vida: ¿Cuántas veces, cuando nos equivocamos, nos hemos enojado y desanimado, teniendo miedo a que nos dejen de querer o a que nos ocurran cosas peores?; ¿acaso no creemos que lo de Dios es don gratuito?. O ¿cuántas otras invocamos castigos para los demás cómo si fuésemos jueces?; ¿acaso no creemos que lo que le hacemos al otro se lo hacemos a Dios?

Tal vez el anuncio de la CONVERSIÓN debería comenzar por nosotros; y no como una cuestión moral poniendo el acento en el pecado, lo que tal vez sea consecuencia de otra cosa; sino más bien cómo pregunta que desnude el hacia dónde corremos nosotros buscando llenar el anhelo de vida, de amor y de felicidad... cayendo en la cuenta de que convertirse no es otra cosa que "cambiar de dirección", de pasar de buscar hacia fuera lo que ya está dentro.

Y de esa manera contagiar a los demás de que no es necesario correr hacia fuera buscando más cosas o más vínculos... o más que se yo... buscando de esa forma sentirse valiosos o más queridos o peor tal vez, que les digan quiénes son...
... sino que hay que caminar hacia dentro porque allí hay una VIDA que ya está y nos habita... y es más fuerte que cualquier palabra o mirada que busque condicionarnos... y más fuerte que cualquier situación que provoque miedo y ansiedad.

Dicha experiencia está despojada de los VESTIDOS de la seguridad y la protección que dan las normas, los mandatos y las doctrinas que nos han alejado de las verdaderas compañeras de camino como son los pequeños e inciertos pasos, la desapropiación de la verdad y la fragilidad de las formas.
Dicho anuncio no tiene puesta su confianza en los BASTONES utilizados para condicionar o para condenar buscando de esa forma que el evangelio sea aceptado, sino que cree en la fuerza de la bondad que habita en todos -"los otros son el bastón"-... aunque por momentos esté perturbada por vivencias desagradables o dormida por tantas distracciones.

Por eso nada más alejado del camino de la BUena Noticia de Jesús que la facilidad o la impaciencia.
No es fácil desaprender un modo de vivir dónde por mucho tiempo nos dijeron que si cumplíamos tales cosas conseguimos otras... y no era poca cosa lo que nos prometían.

En el camino, nos encontraremos con la pobreza de no poder darnos vida a nosotros mismos simplemente porque es don... cómo así también nos iremos dando cuenta en la incapacidad de cambiarnos en profundo; que al mismo tiempo se transforma en una tremenda posibilidad para contagiar libertad y dar serenidad a los demás.

TODO EN NOSOTROS... aún las equivocaciones y fallas -los aciertos y desaciertos del camino- que nos acompañarán hasta que nos muramos...  son la posibilidad más sentida que tenemos para abrirnos a Aquél que en verdad nos dice quiénes somos...  y con todo,  así lo sostiene.

Nuestras manos frágiles y pobres, que pueden cerrarse y convertirse en agresión y poder -que busca dejar huella aplastando-... PUEDEN hacer experiencia del don que gratuitamente le han puesto en lo profundo...
Y DE ESA MANERA ser también portadoras de una buena noticia... de una intuición que no deja a nadie afuera... pueden ser capaces de salir al encuentro, de dar consuelo, de generar espacios de libertad, de ofrecer perdón, de sacar de la postración... etc.

SOMOS PORTADORES DE UNA VIDA que es más verdadera que lo que sentimos, o pensamos, o creemos, o hacemos.

Pero seamos conscientes también de que no podemos contagiar lo que no hemos experimentado.


Por eso que se anime el corazón a dejar de correr hacia afuera -hacía eso que cuanto más sentimos que no llena más sentimos que nos vacía- ... y a confiar más buscando más hacia dentro.

Grande puede ser el temor en el camino, 
pero mucho mayor es el motivo para confiar.

domingo, 7 de julio de 2024

Lo que tenemos en común - lo de Jesús en nosotros. Mc 6, 1-6

Una vez más nos encontramos con que las palabras y los gestos de Jesús generan escándalo, ahora entre aquellos que lo han conocido..."los de su patria".

Jesús es juzgado por su gente como alguien que está haciendo algo que no es propio de él, algo incorrecto, algo que no podría estar saliendo de él... porque lo conocen.

Este es un hecho que los discípulos deberán recordar cuando sean ellos los que se encuentren con el fracaso de no poder hacer algo o cuando se encuentren frente al límite -a la resistencia, al no- que los demás le impongan -aún los más cercanos-... o cuando sea Jesús también para ellos un motivo de escándalo.

"¿De dónde saca todo esto?
¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? 
¿No es acaso el hijo...?...
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo."

Todo comienza con un asombro que podría haberlos llevado a comprender algo más de lo que estaba ocurriendo  pero fue aplastado inmediatamente por la duda y la vergüenza tal vez de confiar demasiado en un "carpintero".
Se habían hecho la pregunta justa -"¿DE DÓNDE SACA TODO ESTO?... ¿NO ES ACASO...?"- reconocen que están frente algo que no es común; pero inmediatamente al darse una respuesta muy rápida deciden quedarse con lo ya conocido y no hacer de aquella inquietud un camino de búsqueda.

"¿NO ES ACASO EL CARPINTERO...?
¿QUIÉN ES ESTE...?"

Pregunta fundamental que atraviesa todo el evangelio de Marcos.
Pregunta que atraviesa continuamente nuestra vida.

¿QUIÉN ERES JESÚS?

Pregunta que aquella gente buscará responder muy cerca y muy de prisa... Creyendo que las preguntas fastidiosas se resuelven liquidándolas con lo que ya se sabe en vez de dejarlas abiertas buscando y sufriendo la espera de lo no se conoce ni se controla.

Nos resulta muy fácil hablar de disponibilidad -de apertura, de diálogo, de escucha- pero tal vez -como aquella gente en Nazaret-  nos tenemos que dar cuenta que solo estamos dispuestos a recibir lo nuevo... "lo inesperado"... solo si entra dentro de nuestros parámetros... sólo si es compatible con nuestra programación. Pensemos que nos pasa con algunas situaciones de la vida que condenamos porque no son como deberían ser, olvidándonos que detrás, siempre hay una persona.

CUÁNTA FIDELIDAD LE TENEMOS A LO INSTALADO... 
al "siempre se hizo así"... a lo aprendido de una manera, etc.
Que poca es nuestra apertura y fidelidad a las formas y modos que surgen de la VERDAD del EVANGELIO que inquieta, y que no permite ser domesticado bajo ninguna forma o concepto.

"¿NO ES ACASO EL CARPINTERO, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?"
El encasillamiento cierra y asegura pero solo la inquietud, hermana de la escucha y del diálogo, nos mantiene abiertos frente a lo fastidioso que puede generarnos ansiedad y miedo.

Jesús no sólo no coincide con las expectativas que tienen de Dios sino que además tiene la "mancha" de una familia insignificante...
DE ALLÍ NADA PUEDEN ESPERAR.

No es posible un Dios tan cercano y tan humano... que no muestra perfección sino humanidad.
Y CÓMO NO RESPONDE A LAS PROPIAS EXPECTATIVAS -de cómo deberían ser las cosas-, en vez de soltar las imágenes falsas que se tienen de él o de lo que consideramos "normal" en la vida, declaramos QUÉ ÉL NO EXISTE.

Dios es experto en crear dificultades.

Para algunos el no ver se resuelve con el no creer; pero para otros justamente el ver se ha convertido en motivo de desconfianza y de dureza para con los demás.

Para algunos es mejor renunciar a Dios antes que a la imagen fabricada que ya no responde a sus pedidos.
Para otros el creer se ha convertido en una muralla desde dónde se juzga y se condena... desde dónde se deja afuera a todos aquellos que son diferentes... ¿estarán estos creyendo en el Dios de Jesús?. 

Lo de Nazaret también nos puede pasar a todos en muchos de los espacios de la vida.

Allí donde podíamos esperar coraje, participación y apertura de los demás, descubrimos indiferencia, cerrazón e incluso hostilidad.
Allí donde hubiésemos querido encontrar una mano fraterna 
que acompañe y reciba, una mirada de misericordia-, tropezamos con la desconfianza, con la duda, con el juicio y la condena... con esa pasión tan humana como es la envidia que convierte todo en una constante competencia dónde siempre tiene que haber un ganador y un perdedor.

Tal vez en esas situaciones convendría dejar de preguntarnos los "por qué" nos pasa lo que nos pasa... soltar las quejas de "esto no es justo"... o las lamentaciones del "por qué a mí".
Y tal vez descubrir que la incomprensión, la torpeza, el rechazo y lo mezquino que hay en nosotros y en los demás nos ayudan a aclararnos... nos ayudan a discernir mejor desde dónde hacemos lo que hacemos... qué estamos buscando en verdad.

SENTIRNOS EXTRAÑOS EN LA PROPIA CASA...

Aunque es desagradable nos ofrece también la posibilidad de sentirnos en casa en todas partes... aún entre aquellos que no están dentro de nuestros círculos.
ENSANCHA EL CORAZÓN.
Nos abre al encuentro de personas que no nos esperan ni nos conocen... y que probablemente de muchas otras maneras eran causa de escándalo para nosotros.
ALIGERA EL CORAZÓN.
Dejando de ser una víctima y aceptando el simple hecho de no haber sido tomado en serio.

"Y NO PUDO HACER ALLÍ NINGÚN MILAGRO, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos..."


Seamos capaces de detenernos... de mirar a los costados... y descubrir y llevar el corazón a las personas que se rebelan frente a la hostilidad y a la desconfianza general... y permanecen -como aquellos pocos enfermos- con sus llagas abiertas ante Jesús, el carpintero... sin dejarse intimidar por lo aprendido de Dios ni por lo que dicen en su nombre: "que ellos no son dignos".

Salgamos nosotros también al encuentro de esas personas que siguen esperando aun en medio del desaliento y del dolor... confiando en el Dios que los acompaña aún frente al juicio de otros que los ven condenados... con ellos tenemos la posibilidad de reconocer a Jesús... amigo de toda vida.

Y descubriremos 
que lo verdaderamente 
extraordinario 
de Dios en nosotros
es lo que todos tenemos en común
y no lo que nos diferencia.