domingo, 22 de marzo de 2026

Cada uno de nosotros es LÁZARO. Jn 11, 1-45

Aunque sabemos que después de una pérdida viene un tiempo llamado "duelo", eso no significa que lo aceptamos de buena gana o que lo transitamos de buena manera... cómo si hubiese una buena manera.

Más de una vez hemos corrido el riesgo de alargar esos tiempos tal vez por miedo a olvidar, o por la culpa de no haber hecho lo suficiente; haciéndose dificultoso poder reconocer que algo nuevo puede llegar.

Cuántos de nosotros hemos experimentado cómo queda desgarrado el corazón cuando hemos perdido lo amado... y no sólo sentimos que algo nos arrebataron sino que además, en algo eso le daba sentido a la vida. Cuántas veces hemos escuchado después de una pérdida: "¿... y ahora que voy a hacer?" 

Tal vez necesitamos un baño de sinceridad y reconocer que la mayoría de las veces el llanto es por nosotros... siendo la angustia por la pérdida el lugar dónde nos encerramos... y el querer entender, el modo en cómo alargamos el dolor y el sufrimiento.
¿Quién está preparado para una pérdida?
Qué difícil resulta ver en medio de ella y más aún tener esperanza en la "vida escondida" en toda situación humana.

A cuántas maneras de pensar... a cuántas culpas... a cuánto sufrimiento inútil... nos aferramos...
que nos detiene y nos aísla. 

Lázaro es una imagen de la dificultad que tenemos en vivir desde esa Vida que no está atada ni se rige por las creencias o imágenes que llevamos dentro.
Por esperar no sé qué vida o forma de vivir... nos seguimos encerrando en los sepulcros esperando a saber qué cosa o a quién...

Estamos transitando una muerte... el riesgo es atarnos al sepulcro por el miedo al vacío que produce dicha muerte.
Cuántas ideas -como vivencias- de Dios y de cómo debe ser la vida están muriendo... y qué difícil se hace no aferrarnos a lo que ya hemos reconocido incapaz de dar vida. 

Enfrentados al límite... desnudados de toda seguridad que dan las ideas... somos invitados a permanecer en el vacío... no solos sino sostenidos por una comunidad... 

Somos invitados a permanecer en el vacío, pero no de cualquier manera, sino abiertos a la escucha de una Palabra que invita a salir... a dejar de esperar en lo que ya hemos experimentado como "sin sentido"... que invita a la libertad de todo mandato... y a encontrarse con ese "núcleo escondido" que no se banca que lo reduzcamos a nuestras necesidades o heridas.

Es una Palabra que, levantando las losas pesadas de tantas creencias y culpas, pretende despertarnos de las ilusiones dónde instalados, nos sentimos seguros... descubriéndonos las posibilidades latentes que la misma vida posee como don a los demás.
Es una Palabra, de apertura frente a la cerrazón del sepulcro que, limita la vida a lo que se ve o se siente o se piensa, y que por miedo tiende a volver a lo seguro -regresión- y al "siempre se hizo así".

Es una Palabra, que impulsa... que pone en movimiento... que levanta... que nos saca de esa tendencia a replegarse -a encerrarse- en el sufrimiento del cual nos aferramos.

Es una Palabra, que invita a caminar "sueltos de toda atadura" sin buscar retener lo conseguido porque en el morir ... como el grano de trigo... encuentra la razón de su existencia.
Es una Palabra, que invita a andar despacio... con los ojos bien abiertos... respetuosos de la vida de los demás qué frágil se va abriendo camino en medio de lo dificultoso o duro de la existencia.

Cada uno de nosotros es Lázaro.
El tiempo en el que vivimos es Lázaro.
La comunidad cristiana es Lázaro.

¿Cuáles son los sepulcros en los que estamos? ¿Qué es lo que hay que reconocer que ha muerto en nosotros?
¿Cuáles son las vendas que tienen atados los pies y las manos y nos ciegan el camino?
¿Quiénes son los que sentencian que allí ya no hay vida... quiénes atan al sepulcro porque sus creencias así lo determinan?

jueves, 19 de marzo de 2026

Y Dios duerme en brazos de un "pobre carpintero". Mt. 1, 16. 18-21. 24

José, un hombre de escucha interior... que es capaz de percibir aun en sueños... una suave invitación... para nada impositiva... animándose a correr riesgos... permaneciendo en esa escucha aun cuando tenga que dejar la seguridad... permaneciendo sin prisas y soltando el control, intuyendo que eso lo alejaría de aquello que lo supera... de aquello que intuye que acontece, que lo incluye, pero que es más grande que él.

Y no se adueña de la escena... es cómo si estuviese en la parte de atrás... sosteniendo, cuidando, dando ánimo... no se resiente por no ser el protagonista principal.

Y lo hace desde el silencio... un silencio no agresivo -no tiene nada que ganar ni nada que conseguir-... 

Es un silencio, hecho de una profunda apertura interior que se expresa en toda su vida... en todos los gestos que tendrá para con María y Jesús. Es un silencio que lo hace disponible totalmente; por eso se da sin cosas ocultas y sin calcular hasta dónde darse.

Ese espacio, que crea libertad, es el que dispone para decidir en medio de los miedos y de las incertidumbres de la vida... no reacciona ni se defiende... decide desde ese espacio abierto, no convirtiendo la situación ni a los otros en enemigos... camina hacia adelante... confía que en medio de las oscuras quebradas no quedará solo.
Y no se corre frente a lo difícil e incierto del momento; lo asume con responsabilidad, y sin lecturas culposas ni poniéndose en el lugar de una víctima. 

Es impresionante la creatividad que surge cuándo se ama lo que es y lo que se está haciendo... contando con la dificultad y el desacuerdo... etc... porque siempre y en todo momento están los otros... todo en nosotros es relacional.


También el trabajo tiene esa clave para mirar... allí lo encontraremos a san José; siendo solidario, unido a todos los trabajadores de la historia  y del mundo... encontrando allí su lugar y su identidad; sintiéndose útil desde quién es y lo que tiene para dar; aceptando el cansancio de la vida cómo entrega, como expresión también del estar desgastándose, por hacer de este mundo, un lugar más vivible para todos. 

domingo, 15 de marzo de 2026

MIRA, sin límites puestos por ti. Jn 9, 1-41

¿Qué es lo que tendríamos que descubrir con nuestra mirada?
¿Por qué lo tosco de la vida, es portador de más luz si lo aceptamos cómo es?

¿Hay algo en verdad que puede limitar la capacidad de mirar?

¿A quiénes no vemos en nuestro camino?; ¿quiénes están invisibilizados para nosotros?



Creo que estamos de acuerdo que la capacidad de ver, es uno de los sentidos que más valoramos; siendo además una facultad de la que nos enorgullece tenerla a la hora de hablar de alguna situación. 

Nos creemos lo que vemos; olvidándonos por supuesto que nuestra perspectiva es sólo eso, "nuestra perspectiva", una entre muchas... que depende de nuestra percepción, la cual está bajo la influencia de creencias y mandatos.

¿Qué es lo que no podía ver aquel hombre ciego?
Y ¿qué es lo que los demás decían ver, pero tampoco lo estaban haciendo?

"no hay peor ciego que aquel que no quiere ver ... cómo no hay peor sordo que aquel que no quiere escuchar"

"al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento..."

La VIDA, y Jesús ahí, se encarga muchas veces, de tomar la iniciativa en buscar sacarnos de las cegueras en las que estamos instalados y seguros y acostumbrados.

¿Cuántas veces hemos sentido la invitación a mirar más allá?
Más allá de lo superficial... o más allá de los límites... o más allá de las frustraciones.

Creo que somos conscientes de que permanecer en ciertas situaciones, aunque sean conflictivas, pueden traernos beneficios, como desligarnos de responsabilidades o regalarnos la ilusión de una aceptación que hay que cuidar y defender. 

El ver nos responsabiliza y compromete.
El ver nos pone en movimiento.
El ver es un paso de más verdad.

El ver nos libera de los prejuicios y de la indiferencia en los que la ceguera o la pretensión de estar viendo nos instaló. 

El ver es cómo un "despertar"; un salir de los propios engaños o ilusiones; el ver es un "detenerse"; es apertura a una dimensión de las cosas que, aunque es nueva, ya estaba allí.

"Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)..."

Situaciones no siempre cargadas de luz -cómo el barro- son portadoras de una promesa qué, para alcanzarla, supone el ejercicio de esa libertad que es capaz de bancarse el momento del no saber -momento de cambio- creyendo en el camino; aceptando los tiempos y abriéndose a los procesos... aun cuando no se vea lo que consideramos que se tendría que dar.

En todo camino de nuevas miradas y de aperturas, hay una cuota de desapropiación e impotencia... de muerte... hay cómo una suspensión de nuestra capacidad de entender. Actitudes para las cuales no fuimos enseñados habitualmente. 

Si confiáramos en medio de esta aparente oscuridad, cómo lo hacemos cuando creemos estar en la luz... ¿cómo cambiaría nuestra actitud ante toda la vida?

Ahora, ¿cuál habrá sido la primera reacción de aquel ciego al encontrarse con barro... y llamado a caminar?
¿Cuánto tardó el trayecto? 
Y ¿cuál habrá sido la reacción de aquellos que estaban a su lado?
Porque no siempre el despertar de algunos -el salir de la postración- es aceptado por los que lo rodean... porque esto supone independencia de uno; porque el liberado recobra la palabra, y esa palabra reclama, denuncia, etc.

Aunque nos parezca inconcebible, no es fácil abandonar el control en favor de la vida y de los tiempos de los demás; muchas veces lo conocido o lo negado en uno mismo, nubla la mirada como la capacidad de apertura.

Un poco de agua y tierra... algo que no deja de fluir desde dentro con algo que parece obstáculo... la obra de la creación continúa. 

Aceptar que nos levanten … reconocernos ciegos -que partes de la realidad siempre están ahí por abrirse-... dejar que nos pongan en movimiento habiendo escuchado lo que "resonó dentro"... aceptar caminar cómo se pueda... y volver a la fuente -"a la del enviado"- que nos revela el tesoro que oculta toda vida, todo momento y todo dolor.

No será posible ver con más amplitud a los demás o escuchar los tonos intermedios de lo tosco de la vida, si no es posible vernos a nosotros mismos en todo su misterio... si hay rechazo o negación hacia algún aspecto de nosotros mismos.

Ver a los demás es  devolverles su dignidad; es reconocerlos.
Difícil esto si nosotros no podemos reconocernos en los demás.

Ver a los demás es liberarlos de la oscuridad del "aquí no cuentas para nada"... 
Es rescatar a las personas de la invisibilidad que producen los prejuicios, las valoraciones culturales, etc.

"Y Jesús vio al pasar..." aquel gesto tremendamente liberador,  condujo al ciego, de la postración a la fe...  “¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?” Jesús le dijo: “Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es”. Él dijo: “Creo, Señor”. Y postrándose, lo adoró... Y ahora su postración, ya no era desde la carencia, sino desde la entrega.
Difícil sería este reconocimiento si primero no se hubiese dado lo otro.

Allí dónde estamos... 
nos alcanza.

domingo, 8 de marzo de 2026

Y la mujer dejo allí su cántaro. Jn 4, 5-42

"Vengan a ver al hombre que me dijo todo lo que hice..."

No parece una buena propaganda... 
¿Quién tiene el coraje suficiente para escuchar de una, todo lo que ha hecho?
¿Quién resiste tanta verdad al mismo tiempo?
Acaso, ¿no es mejor olvidar para no seguir con el mismo sufrimiento?

Y lo encontró sentado junto al pozo de agua...
Allí, dónde buscamos una y otra vez apagar nuestra sed de amor y aceptación; junto al pozo de los vacíos y el de la desolación que deja el rechazo... allí nos espera... con ese espacio del corazón quiere que nos encontremos... y viene a nosotros en la necesidad de otros que cómo un espejo desnuda la nuestra... se hace necesitado de nuestra agua... 

Todo comienza con un diálogo... con algo que descoloca... que invita a levantar la mirada... a salir de los propios pensamientos y juicios... a separarse de aquello que hay que cuidar tanto.

Y tantos rechazos y decepciones no fueron en vano... la desconfianza y el sufrimiento hicieron muy bien su trabajo... ante las primeras invitaciones para volver a confiar, las defensas y murallas funcionaron muy bien... 

Cuánto más quiere encontrarse con lo valioso que está dentro, después de tanto desprecio, más difícil se hace el creer y confiar... y por ser lo que sé es, "mujer y samaritana", no puede ganarle... racionalmente no ganará... no puede ser verdad...

Hizo falta mucho tiempo para levantar semejantes resistencias para que con unas cuantas palabras quieran atravesarlas.
Y no es fácil aceptar esa pregunta que puede llegar a cuestionar o desestabilizar ese modo de vivir que la ha hecho una sobreviviente... lo aprendido se vuelve absoluto y la herida no sanada nos vuelve sordos... defendemos detalles y hacemos guerras de ideas.

Sólo cuando es tocado ese espacio maltrecho del corazón... sólo cuando la pregunta es sobre lo que se busco para sentirse valiosa... sólo cuando es capaz de ponerse en contacto con esa sed tan intensa de amor y aceptación que la llevó a estar adónde ella está ahora, vacía y sin que nada le sea suyo, ni su cuerpo... solo entonces se quiebran los pliegues del corazón.

Hay que pasar el momento... sentirse quebrantada... sin nada para ocultar la necesidad tapada con tantos "maridos"...
Se deja mirar ... pero esa todavía no es su mayor verdad.

Y es justamente allí... en el lugar de las mayores heridas y el de las luchas más intensas, dónde el corazón cansado deja de pelear y se abre...
Y entonces es posible entrar... el corazón se transforma en un lugar de encuentro... 

Dios estaba allí -esta era su mayor verdad... "Él es la Fuente"-... y es allí, dentro y en lo profundo, dónde quiere ser adorado -quiere mirarnos y decirnos que su "amor basta"-... en "espíritu y en verdad".
Y desde allí quiere ser el que se dé, a través nuestro, a los demás.

Y todo se vuelve libertad... los pies corren solos al encuentro de los demás... ya no hay nada que defender... de nada hay que cuidarse... ni el cántaro ya necesita. 

Ella se ha vuelto -su cuerpo, sus afectos, sus sentidos- 
"MUJER CÁNTARO"... 
la Fuente fluye en ella hacia los demás.

Vengan a ver a quien me ha dicho todo lo que hice... 
ya nada importa más que aquello que está y brota desde dentro. 

Apéndice:

"La mujer, dejando allí su cántaro, 
corrió a la ciudad y dijo a la gente: Vengan a ver..."

DEJÓ ALLÍ EL CÁNTARO 
de las manos siempre vacías porque nada fue suficiente. 

DEJÓ ALLÍ...
el cántaro del cuerpo encorvado por la culpa y la vergüenza
el cántaro del corazón agujereado y roto por las decepciones tenidas
el cántaro de los deseos prohibidos y negados

DEJÓ ALLÍ...
el cántaro de la mirada sometida a las miradas de los demás 
el cántaro de las presiones por no haber podido responder a las expectativas de la gente 
el cántaro de la complacencia que sujetaron sus pies por mucho tiempo 

DEJÓ ALLÍ...
el cántaro del sufrimiento por no sentirse amada ni valorada 
el cántaro de la vida entregada sin sentido 
el cántaro del anhelo profundo buscado saciar torpemente

DEJÓ ALLÍ...
el cántaro del aislamiento que encierra en la soledad y en el desaliento 
el cántaro de la satisfacción inmediata que aleja de lo profundo 

DEJÓ ALLÍ...
el cántaro de las palabras no dichas por miedo al qué dirán 
el cántaro de los rótulos que mantienen amorzada la novedad

Dejó allí el cántaro "vacío" que sólo servía para retener y controlar
y se dejó llevar por ese otro que solo sabe de servicio y entrega.
de Don y Libertad.

sábado, 28 de febrero de 2026

Sólo los de CORAZÓN SIMPLE verán a Dios. Mt 17, 1-9

Vivimos inmersos en la ilusión de que con nuestros pensamientos -y/o experiencias- abarcamos toda la realidad que vivimos... y más de una vez hemos tenido que reconocer lo prejuicioso que hemos sido al momento de aceptar lo que sucedía; y más de una vez hemos sido conscientes de que la realidad y su interpretación se nos escapaba.
Estamos invitados a vivir siendo conscientes de que la realidad es mucho más de lo que experimentamos y pensamos.
Tenemos que reconocer que toda realidad tiene muchas facetas desde dónde mirarla -y por ende de vivirla- y al mismo tiempo es simple por lo que señala o por lo que permanece escondido. 
Sabemos, por historia personal y comunitaria, que en toda realidad se ponen en juego un conjunto de relaciones y vínculos que hace difícil tener una interpretación acabada y cerrada sobre la misma... es como sí fuésemos invitados a permanecer abiertos a lo que la realidad nos quiera revelar de nuevo... y esto tal vez después de mucho tiempo.

Anhelamos  que nuestra vida sea algo más que la satisfacción de nuestras necesidades o el cumplimiento de nuestras expectativas; pero a la hora de vivir e interpretar la realidad la reducimos a nuestros estrechos y cortos deseos de seguridad y claridad... cómo si eso bastara.

Hacer "experiencia tabórica" con Jesús es descubrir que no existe nada que no pueda ser camino que nos revele -nos muestre- quiénes somos y lo que estamos llamados a ser.  

Al no suceder en el templo -lugar del culto oficial- y sí en la montaña del Tabor, Jesús rompe con la división de lo profano y sagrado.
TODA LA REALIDAD QUEDA TRANSFIGURADA, es decir,  toda situación, toda persona, se convierte en una posibilidad para encontrar ese "núcleo escondido" que nos hace conscientes de que la vida es mucho más de lo que estamos viviendo.

Subir con Jesús al Monte del Tabor -como "pasar a la otra orilla- es soltar lo que nos mantiene satisfechos y dormidos con todas sus interpretaciones y prejuicios. Es hacer el esfuerzo por "ponerse de pie" de los auto reproches y de las culpas que no sólo no nos aportan nada sino que además, nos hacen estar postrados y sumidos en la desesperación.

Hacer "experiencia tabórica"...
ES ABRIRNOS A LA ESCUCHA EN MEDIO DE LA OSCURIDAD.
ES "NO ESPERAR" LA CLARIDAD PARA CONFIAR.
ES APOSTAR POR LA APERTURA  AUN CUANDO SE SIENTA MORIR.


Esto es posible, no porque lo mejor está por llegar, sino porque lo mejor ya está dentro nuestro; y para eso es necesario que se rompan los esquemas mentales, nuestro conjunto de creencias, las valoraciones y los personajes que nos mantienen al pie de la montaña...
Es preciso hacer camino de libertad de tantas envolturas que nos mantienen ciegos ante lo que es, y por ende, con las manos atadas para la compasión... como al Lázaro del evangelio.

Hacer del Tabor nuestra experiencia cotidiana es dejar que nuestra manera de mirar la realidad se transforme... y comprender así que, no todo es cómo lo estamos juzgando o  interpretando... es dejar una "rendija abierta" para volver a mirar desde otro lugar... desde lo que permanece escondido -desde esa Presencia que todo lo ha hecho su tienda- ... para seguir abiertos a la escucha...

"BIENAVENTURADOS LOS PUROS DE CORAZÓN PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS"
, les dijo Jesús.
Bienaventurados los de mirada simple porque permanecen abiertos...
el silencio, 
el diálogo sincero y la atención a Dios aportan nuevas miradas

Bienaventurados los de mirada pobre porque reconocen los límites...
no todo es cómo se juzga o se interpreta

Bienaventurados los de mirada paciente porque aceptan los tiempos...
permaneciendo abiertos -aceptando el proceso- vienen otros modos de mirar lo vivido

Bienaventurados los de mirada atenta porque no desprecian ninguna voz...
ni aquella que viene de la debilidad ni de la injusticia

Bienaventurados los de mirada compasiva porque se saben con otros...
haciéndose gesto de presencia y caridad.

lunes, 23 de febrero de 2026

La tenTAción nOs acoMPañará SiemPre... Mt 4, 1-11

"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre..."
Nuestros cuarenta días están marcados de alguna manera por aquellos cuarenta días de Jesús que tienen tanta historia dentro de Israel.

Es empujado por el Espíritu al desierto después de haber encontrado, junto al río Jordán, de quien depende su vida... quién la sostiene... a quién quiere escuchar.

Jesús se deja llevar al lugar del corazón donde se encuentra lo mejor de nosotros que llevado por la confianza busca la apertura, el encuentro, la entrega como camino de vida.
Y también como humano donde se encuentra la desconfianza que se busca así mismo... que se cierra a construir su propio mundo... que no acepta límites.

LA PRESENCIA DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA EN NOSOTROS MANIFIESTA LA PRESENCIA DE LA LIBERTAD.
EL RIESGO DE LA LIBERTAD.

No necesitamos recurrir a ningún enemigo exterior para hacerle cargo de nuestros actos que revelan nuestras opciones vitales.

Opciones - motivaciones - tendencias... que se manifiestan en las cosas que hacemos... en los valores que asumimos...
Las tentaciones revelan de alguna manera nuestra Identidad... en donde estamos parados... cuáles son nuestras prioridades... qué motiva nuestra vida realmente... para qué vivimos...

En las tentaciones, Jesús muestra que ha querido asumir a fondo nuestra condición humana... que no ha querido pasar por alto lo que significa crecer - tomar decisiones - jugarse... lo que significa la crisis - la lucha en nuestra vida... los ciclos vitales... momentos en donde las formas de expresar lo esencial caen porque no satisfacen - donde la experiencia de la soledad se hace más fuerte y la tendencia a recluirnos es vista como salida- donde los demonios de siempre cobran nuevas fuerzas y se muestran con rostros distintos - o bajo frases cuidadosamente elaboradas: "nunca me sentí como ahora con esta persona" (en la infidelidad)... "ya he dado tanto que ahora me toca a mí..." "si los demás no lo hacen ni se preocupan tanto porque yo sí..." "ya hace tiempo que no siento nada... será culpa mía?... o algo no estoy haciendo bien?... o tal vez todo es un invento?.  


Son estos los momentos que requieren una mirada y una interpretación nuevas... estas son CLAVE para continuar la búsqueda y no resolver lo que nos pasa de manera impulsiva.

El demonio le cita a Jesús la Escritura con una interpretación concreta de la misma - a la que Jesús responde con otra cita mostrando lo equivocado de dicha interpretación...
¿Quién tiene razón?... ¿Cuál es de Dios?...  ¿A qué idea de Dios responde cada una?
¿A qué nos llama entonces? ¿qué es vivir en clave de seguimiento?

Porque tal vez seguimos siendo muy infantiles en nuestra relación con Dios... porque tal vez estamos cerrados en nuestras propias ideas de cómo tienen que ser las cosas... de lo que es la vida y por ende de lo que Dios nos tendría que dar... O PORQUE TAL VEZ NO NOS HEMOS ENCONTRADO CON UNA MIRADA NUEVA QUE DÉ LUZ A LO QUE VIVIMOS... QUE DIALOGUE CON ESA PARTE DE SOMBRA QUE LLEVAMOS Y NO LA CONDENE...
...es que en muchos se ha instalado el cansancio que viene con otros "parásitos" - la desidia (el para qué?) que lleva muchas veces a ejercer el autoritarismo como salida de la situación - la insensibilidad frente al dolor - la huida hacia la infidelidad o la doble vida - la búsqueda de la comodidad como prioridad en la vida cotidiana - el zafar de cuanto exija tiempo y esfuerzo... - etc.

Hacer propio los modos de Jesús - crecer en el seguimiento - como para crecer en la vida, no podemos no pasar por esos momentos en donde nuestra identidad es puesta en crisis... donde estamos invitados a volver a decirnos quienes somos.

"El hombre no vive solamente de pan...", le respondió Jesús.
Llevamos dentro un anhelo de que la vida sea algo más que saciar el hambre de pan... y lo notamos... pero a veces es preciso "ayunar" en querer satisfacer todo cuanto sentimos como necesidad... (podemos andar embotados - sedados...)
Crecer requiere aprender a colocar aquellas cosas que experimentamos como necesidad dentro del mundo de los significados... si no nos volvemos "animalitos".
Es de humanos tener un "porqué en la vida" que sea más fuerte que cualquier otra cosa... es lo que da sentido y verdadera libertad a la vida...  es lo que ilumina las renuncias y los fracasos...

Para los hombres y mujeres que se animan a responder a Jesús con sus vidas buscarán dentro de la Palabra esos significados... esos modos que dan verdadero sentido a la vida.

"NO tentarás al Señor, tu Dios"
Llevamos dentro un anhelo de Incondicionalidad y de una profunda búsqueda de reconocimiento... y a veces buscando esto nos hacemos de tantas maniobras para aparecer lo más parecidos a Dios ("perfectos" - "sin manchas")...
Delirios de grandeza... de sentirse mejores.... de saberlo todo... de creerse salvadores de los demás... importantes porque siempre están ocupados... crear grupos selectos - grupos de puros... no son más que formas de negación de lo que somos en verdad: "barro tosco y oscuro animado por el Espíritu"

Crecer es aprender a reconciliarnos con nuestra condición de criaturas... es pasar del miedo a la confianza en el DIos que nos llama HIJOS... y que nos hace hermanos entre nosotros...

"Adorarás al Señor, tu Dios
y a él solo rendirás culto...", le respondió Jesús.
Buscamos autenticidad - ser nosotros mismos... y a veces buscando esto hemos vendido parte de nuestra libertad creyendo en el poder que dan los otros o que dan las cosas... transformándolos en ídolos.
"Somos habitados" - y adorar es reconocerlo en nosotros y en los demás.
Y nadie puede ocupar ese lugar ni nadie puede entonces responder por nosotros frente a la vida... allí estamos solos con Quién nos habita.

LA TENTACIÓN NOS ACOMPAÑARÁ SIEMPRE...
En nuestra búsqueda de felicidad... de estar bien... a veces a cualquier costo... es que nos contentamos con otros "bienes" que nos hacen sufrir y nos esclavizan...  y herimos a los demás.
En el pecado hay mucha ignorancia... y aunque a veces llegamos a darnos cuenta que en algún punto hemos visto como un bien algo que no lo es... aún así nuestra libertad -a veces- sigue eligiendo el mal que no quiere.

Y estaremos invitados a gritar por nuestra liberación... 
y con el tiempo escucharemos aquello de Dios a san Pablo:

"¡TE BASTA MI GRACIA porque mi poder triunfa
en la debilidad...!" 2Cor 12, 8
TE BASTA QUE YO ESTÉ.
TE BASTA QUE YO SEA.


Que tú mirada se pose más en lo que hay de LUZ 
que en lo en que hay de falta...



miércoles, 18 de febrero de 2026

Para el Reino lo que somos, lo que tenemos... Mt 6, 1-6. 16-18

Hace un tiempo leí un comentario que decía que los evangelios son como "las notas de una sinfonía..." escuchar y dejarse llevar por esa melodía es lo que nosotros podemos hacer.

Y aunque esto parezca algo fácil... con los años nos vamos dando cuenta lo difícil que es escuchar y más aún dejarse llevar.

Al inicio de la Cuaresma se nos invita a escuchar unas notas: Limosna, Ayuno y Oración-; que seguimos interpretando como obligaciones a cumplir o cómo cosas, a través de las cuáles, Dios nos quiere ver sufrir... que no sólo nos dejan tranquilos por hacerlo, sino que además creemos que con eso vamos a conseguir algo más de Dios... reduciendo de esa manera las palabras de Jesús "y el Padre que ve en lo secreto te recompensará...", a una cuestión comercial dónde a Dios le damos algo para que nos devuelva otra cosa -y allí cada uno pone su intención-.

Descubramos que si estas notas no tocan nuestra vida, es decir, no trastocan lo que creemos importante -el hacía donde caminamos-; sino transforman nuestros gestos y palabras en gestos y palabras de Reino -que es a lo que nos llama Jesús: vivir el Reino que está dentro nuestro- que es expresión de una humanidad más plena-;  no solo no estamos escuchado bien, sino que además estamos escuchando otras notas, que parece que nos interesan más.

La LIMOSNA,
es consecuencia de una injusticia donde algunos tienen y otros no.
Injusticia que hace creer que porque damos algo a los que no tienen, ya cumplimos; y al no sentir más la culpa nos sentimos bien.
¿Al servicio de quién estuvo lo que hicimos?

Entrar en la lógica del Reino, es descubrir que es de Justicia compartir lo que tenemos. 
Dar limosna es romper con la obsesión del tener -porque nada le aportará algo más a la vida-; a darle la espalda a esa tentación de buscar dominar a los demás -cómo si eso probase algo-; a soltar la lógica del cálculo que pone límites al compartir lo que tenemos con los demás.

Hacer de la limosna expresión del Reino, es hacernos conscientes, cada vez más, de que todos somos mendigos... de ahí la urgencia de salir al encuentro del otro, porque compartimos una misma Identidad y una misma Casa -con sus dolores y alegrías-.

Es abrirnos a la GRATUIDAD de que todo es DON.

Podemos AYUNAR porque tenemos comida todos los días.
Seamos conscientes entonces, de que no se nos juega nada en este gesto... a no ser que, descubramos que la invitación del Reino desde aquí, es ayunar de todo aquello que nos mantiene satisfechos, dormidos e indiferentes.

Ayunar, dejando que aparezcan los vacíos que solemos llenar con tantas cosas, y quede en evidencia quién verdaderamente guía nuestra vida.
Ayunar de nosotros... para que todos puedan tener lo justo y lo necesario... todos los días.
Entrar en la lógica del Reino es hacer lo que está al alcance de cada uno para mejorar la situación de todos.

Entrar en la lógica del Reino es aquello de la primera comunidad... "Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno." (cfr Hech 2, 44-45)
Ayunar es descubrir la GRATITUD de ser Don para los demás.

Abrirnos a la
ORACIÓN,
es caminar hacía lo profundo, dónde somos habitados
es abrirnos a una relación
no es pedirle que haga las cosas que nosotros no hacemos, cómo si Dios, estuviese al servicio de nuestras necesidades y carencias

Entrar en la Oración de Jesús -Reino de Dios- es entrar en un modo nuevo de relación, que se encarna en la relación con los demás donde se rompen los esquemas de exclusión y no hay límites para el amor... donde el corazón es ensanchado.

Entrar en la Oración de Jesús -Reino de Dios- es entrar en contacto con la verdad de "quienes somos y a que somos llamados"... que se hace carne dando vida en toda situación; de ahí la aceptación de cuánto vivimos.

ORAR 
es permitir que se ensanche el corazón a la medida de lo que se adora.
Y claro que esto supone esfuerzo para permanecer, para hacer silencio, con tiempos concretos, aunque nada parezca cambiar.


HACER CUARESMA ES HACER REINO.
Es construir fraternidad... porque somos iguales y nadie es mejor que nadie.
Es acercarnos al diferente, achicando distancias y bajando barreras.
Es salir al encuentro, dejando la comodidad y los miedos.
Es animar la vida siempre, allí donde está y como está. Es construir Justicia.
Es saberse en comunión, con las alegrías y las tristezas de los demás. ¿Quién rechaza la parte del cuerpo, cuándo esta le duele?

HACER CUARESMA ES HACER REINO.
Buscando de esa manera lo que nos hace más "plenamente humanos"

Por favor... volvamos a darle a estos gestos -Limosna, Ayuno y Oración- el sentido de Reino por el cual están.
Cada gesto a su manera tironea al corazón para que descubramos de qué está hecho el nuestro... cuáles son sus posibilidades.

...para el Reino lo que somos... lo que tenemos... lo que deseamos.