Celebrando el "perdón de Asís", Dios nos dice que, nos hace mucho bien perdonar siempre, y sin medidas - hasta 70 veces 7- ... y que allí el corazón encontrará esperanza.
Sin perdón no hay esperanza... sin perdón no hay paz.
El perdón rompe con la culpa que aísla y encierra... y nos libera de los miedos... porque no hay nada más fuerte que su perdón.
El perdón desarma el círculo de la venganza; cura el veneno del rencor y desbarata el odio que nos enferma.
El perdón sana las enfermedades del corazón.
El perdón nos hace más responsables de lo que hicimos, o de lo que nos hicieron. Dejamos de buscar culpables... aquí el perdón transforma la vida... la trastoca... dándonos una nueva mirada, un nuevo sentido... aprendemos... seguimos aprendiendo.
Y si pedimos perdón... no podemos nosotros no perdonar.
Ambos van juntos. Es un rescatador de vínculos.
El perdón, es cómo aire nuevo que renueva el mundo.
Es lo que nos conecta con nuestro ser criatura.
Sin perdón no hay vida...
Necesitamos del perdón.
Necesitamos perdonarnos.
Necesitamos perdonar.
Y con el perdón, regalo de Dios y de la Virgen a Francisco de Asís, comenzamos nuestro tiempo de fiesta.
Una fiesta, marcada por una palabra, dirigida de parte de Dios a la Virgen: "ALEGRATE!, NO TEMAS. DIOS ES CONTIGO"
Esta palabra, está dicha hoy, sobre cada uno de nosotros.
Alégrate!, porque Dios está en nosotros y nosotros estamos en Dios.
Alégrate!, jamás estaremos solos/as en el dolor o el sufrimiento.
Alégrate!, lo que hoy vivimos, no es más fuerte que la presencia de Dios y de la Virgen en nuestra vida
Alégrate!, levantemos la mirada... de lo que nos aflige, de lo que nos angustia, de esa ansiedad que no deja vivir, de los miedos, de la culpa...
La entronización de la Virgen que hoy hacemos en el Santuario, y que los invito a hacer en sus casas -cómo si fuese la primera vez-, es el anuncio feliz de que nunca estamos solos.
Es una invitación a recuperar la alegría verdadera.
Es el ALÉGRATE del Ángel a la vida de cada uno de nosotros.
ALÉGRATE!, levanta la mirada,
porque ahí tienes a tu madre.
Necesitamos para esto, una vez más, superar la imagen de Dios y de la Virgen de que todo lo pueden... esa manera de pensar "muy mágica", nos ha hecho daño; ¿cuántos enojos con Dios y abandonos de la fe tienen que ver con esa imagen?... necesitamos interpretar las palabras de Dios a la Virgen, de otra manera.
CON DIOS, TODO ES POSIBLE.
CON LA VIRGEN, TODO ES POSIBLE.
Vivirlo así, no nos quita responsabilidad, al contrario, nos llama a implicarnos más -a involucrarnos más-, a ser mas responsables con lo que está pasando, porque si no las cosas no cambian, la vida no avanza, se estanca o retrocede.
CON DIOS, TODO ES POSIBLE.
CON LA VIRGEN, TODO ES POSIBLE.
De ahí brota esa confianza que hace que las dificultades no sean tantas... se encuentran caminos hacia otras posibilidades... hace que el corazón se entregue, haciéndonos entender las cosas de otra manera aunque no estén bien.
CON DIOS, TODO ES POSIBLE.
CON LA VIRGEN, TODO ES POSIBLE.
No es necesario "que todo esté bien", para animarnos a salir al camino, a acompañar la vida allí dónde se encuentra más frágil... cómo Dios lo hizo con María... cómo María lo hizo con Isabel... cómo Jesús que andaba por los caminos... porque cuando acompañamos, es Dios quién acompaña; cuándo escuchamos, es Dios quién escucha... porque así lo vive el otro, cuándo se sabe escuchado o ayudado, se sabe escuchado y ayudado por Dios... (¿o acaso no lo hemos experimentado nosotros en la confesión, o cuándo alguien en nombre de Dios nos visito en nuestro hogar?).
CON LA VIRGEN, TODO ES POSIBLE.
Hagamos de este tiempo, algo nuevo.
Empecemos por perdonar...
Empecemos por levantar la mirada...
Empecemos por salir por los caminos...
...Dios y la Virgen vienen con nosotros,
o ¿acaso no lo crees?



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