"Yo he venido para que tengan vida
y la tengan en abundancia..."
JESÚS, no podría ser más explícito para decirnos a qué ha venido: "PARA DARNOS VIDA".
Esa ha sido su pasión... la misma que tiene Dios:
DARNOS VIDA.
Pero es verdad que tenemos tantas ideas sobre esta vida como personas existen... IDEAS que le hemos dado el carácter de absolutas.
Ideas que después de un tiempo nos damos cuenta que no sostienen... no cierran... no alcanzan para convertirse en motor de nuestras vidas... sobre todo en momentos de dolor y sufrimiento.
nECESitamos volver a anunciarnos que nosotros no seguimos a una Idea... no nos adherimos a una doctrina... ni estamos al servicio de un conjunto de leyes... porque esto no sería suficiente para sostener una vida... más aún... seríamos los hombres y las mujeres más dignos de lástima.
Por eso hoy, frente a la imagen del BUEN PASTOR, que "las ovejas reconocen su voz", nos preguntarnos:
¿A QUIÉN QUISIÉRAMOS ESCUCHAR MÁS?...
Somos conscientes que nos hacemos a lo que escuchamos; nuestras respuestas son influenciadas, manejadas muchas veces, por aquello que escuchamos y por aquello que no escuchamos.
Por eso,
Por eso,
¿QUÉ NECESITAMOS APRENDER DE NUESTRAS
ESCUCHAS Y DE NUESTRAS SORDERAS?
En la Palabra de Dios a la actitud de ESCUCHA, le sigue la DISPONIBILIDAD...
Porque escuchó... Abraham salió de su tierra... porque escuchó Moisés liberó al pueblo de Egipto...
Porque escuchó María concibió.
La ESCUCHA introduce a las personas en el espacio de la CONFIANZA donde se rompen esquemas - se abandonan seguridades - se cambian los parámetros de cómo se mira la vida y la historia de los demás.
¿PERO QUÉ SUCEDE QUE NUESTRA VIDA NO MUESTRA LO QUE DECIMOS HABER ESCUCHADO?
Si sabemos que lo mejor que nos puede haber pasado es la experiencia de Dios en nuestra vida... ¿dónde... con qué se traba esa vida? ¿por qué parece que "reconocemos" otras voces?
Aquellos que "reconocen su voz", saben de su voz, de sus silbidos... de los detalles más mínimos... de sus modos... saben por dónde anda... hacía dónde las conduce.
Confían en la ternura con la que son llevadas... nunca se aprovechará de ellos.
"No seguirán a un extraño..."
Muy lejana a esta actitud es la del "ladrón y el asaltante" (que habita también detrás de nuestra parte herida), porque no les interesa las ovejas, las violenta... las oprime... usa de ellas... las mata... les quita la vida... aun preocupándose por ellas, sigue buscando su propio interés.
Pero la VOZ del BUen Pastor es Voz que LIBERA.
LiberA de toda opresión... y de toda mentira.
De toda estructura que ahogue.
De todo afecto condicionado.
Es una Voz que libera -no desde el sometimiento que ahoga - sino desde la Aceptación Incondicional que brinda... aún cuando las ovejas se pierdan...
Por eso, si el domingo pasado la Palabra nos invitaba a "Romper con maneras de mirar para dar vida"... este domingo de Jesús, Buen Pastor... nos invitan a aceptar lo que hemos elegido vivir... a reconocernos entre los que hemos decidido adherirnos a Jesús... entre los que hemos decidido libremente escucharlo...

ESCUCHAR LA VOZ DE JESÚS BUEN PASTOR ES ESTAR CON LOS DEMÁS COMO ÉL ESTÁ.
Es necesario entonces, romper con esos esquemas de pensamiento, con esas actitudes, que sólo buscan el beneficio personal de todo cuanto se hace... cómo si lo único valido fuese lo que es redituable.
Romper con el miedo a correr riesgos para ponerse de parte de quienes hoy se sienten oprimidos.
"Reconocer su VOZ", es poner todo lo que está a nuestro alcance para que los demás tengan vida... puedan respirar... puedan incorporarse.
En medio de un contexto que sigue marcando las diferencias, abriendo aun más la brecha entre las personas por lo que pueden o no tener, nosotros anunciamos que nuestra VIDA no vale por lo que tenemos.
Nos hemos dado cuenta que no hay ningún privilegio que nos salve de la fragilidad humana... situación que nos invita a volver a descubrir que nuestra vida no está hecha para la búsqueda de privilegios o de sentirnos parte de... diferenciándonos de otros.
No nos aprovechemos de nadie; y menos de los niños, de los más pequeños en nuestras familias: no los hagamos cargo de nuestros malos humores; no los utilicemos para sentirnos menos angustiados; no los pongamos en medio de nuestras peleas; ni condicionemos el afecto para llenar nuestros vacíos y soledades; ni le demos tarea para sentir que nos estamos ocupando de ellos verdaderamente.
RECONOZCAMOS QUE NO SIEMPRE ESTAMOS BUSCANDO DAR VIDA.
Es urgente, en este tiempo, marcado por la indiferencia, el desencuentro y la violencia, ser "pastores unos de otros" dejando el comentario inútil, siendo más tiernos y delicados al momento de hacer alguna observación; y por supuesto seguir soltando el prejuicio que muchas veces genera el hablar de atrás donde aparecemos como salteadores de la dignidad de los demás... no somos dueños de la verdad y no estamos en los "zapatos del otro".
HABER ESCUCHADO a Jesús Buen Pastor - "reconocer su voz"- es SER VOZ que LIBERA:
qUE abre - que no se cansa de regalar oportunidades - que no cierra.
Que en su manera de amar libera y no esclaviza.
Que con sus palabras levanta, consuela y no aplasta con la condena y el juicio.
Que perdona aún sin entender y no guarda resentimientos ni deseos de venganza.
Que sirve con sus gestos y palabras a la Vida.
Que da respiro... que desata... que levanta... que rescata... que busca... que confía...
En la Palabra de Dios a la actitud de ESCUCHA, le sigue la DISPONIBILIDAD...
Porque escuchó... Abraham salió de su tierra... porque escuchó Moisés liberó al pueblo de Egipto...
Porque escuchó María concibió.
La ESCUCHA introduce a las personas en el espacio de la CONFIANZA donde se rompen esquemas - se abandonan seguridades - se cambian los parámetros de cómo se mira la vida y la historia de los demás.
¿PERO QUÉ SUCEDE QUE NUESTRA VIDA NO MUESTRA LO QUE DECIMOS HABER ESCUCHADO?
Si sabemos que lo mejor que nos puede haber pasado es la experiencia de Dios en nuestra vida... ¿dónde... con qué se traba esa vida? ¿por qué parece que "reconocemos" otras voces?
Aquellos que "reconocen su voz", saben de su voz, de sus silbidos... de los detalles más mínimos... de sus modos... saben por dónde anda... hacía dónde las conduce.
Confían en la ternura con la que son llevadas... nunca se aprovechará de ellos.
"No seguirán a un extraño..."
Muy lejana a esta actitud es la del "ladrón y el asaltante" (que habita también detrás de nuestra parte herida), porque no les interesa las ovejas, las violenta... las oprime... usa de ellas... las mata... les quita la vida... aun preocupándose por ellas, sigue buscando su propio interés.Pero la VOZ del BUen Pastor es Voz que LIBERA.
LiberA de toda opresión... y de toda mentira.
De toda estructura que ahogue.
De todo afecto condicionado.
Es una Voz que libera -no desde el sometimiento que ahoga - sino desde la Aceptación Incondicional que brinda... aún cuando las ovejas se pierdan...
Por eso, si el domingo pasado la Palabra nos invitaba a "Romper con maneras de mirar para dar vida"... este domingo de Jesús, Buen Pastor... nos invitan a aceptar lo que hemos elegido vivir... a reconocernos entre los que hemos decidido adherirnos a Jesús... entre los que hemos decidido libremente escucharlo...

ESCUCHAR LA VOZ DE JESÚS BUEN PASTOR ES ESTAR CON LOS DEMÁS COMO ÉL ESTÁ.
Es necesario entonces, romper con esos esquemas de pensamiento, con esas actitudes, que sólo buscan el beneficio personal de todo cuanto se hace... cómo si lo único valido fuese lo que es redituable.
Romper con el miedo a correr riesgos para ponerse de parte de quienes hoy se sienten oprimidos.
Hacernos conscientes que muchas veces, escuchamos más a nuestra ansiedad, a nuestros miedos, a nuestros complejos, a lo herido que llevamos dentro que hace herir, presionar y maltratar a los demás.
"Reconocer su VOZ", es poner todo lo que está a nuestro alcance para que los demás tengan vida... puedan respirar... puedan incorporarse.
NO NOS APROVECHEMOS DE LOS DEMÁS... nos grita Jesús.
En medio de un contexto que sigue marcando las diferencias, abriendo aun más la brecha entre las personas por lo que pueden o no tener, nosotros anunciamos que nuestra VIDA no vale por lo que tenemos.
Nos hemos dado cuenta que no hay ningún privilegio que nos salve de la fragilidad humana... situación que nos invita a volver a descubrir que nuestra vida no está hecha para la búsqueda de privilegios o de sentirnos parte de... diferenciándonos de otros.
No nos aprovechemos de nadie; y menos de los niños, de los más pequeños en nuestras familias: no los hagamos cargo de nuestros malos humores; no los utilicemos para sentirnos menos angustiados; no los pongamos en medio de nuestras peleas; ni condicionemos el afecto para llenar nuestros vacíos y soledades; ni le demos tarea para sentir que nos estamos ocupando de ellos verdaderamente.
RECONOZCAMOS QUE NO SIEMPRE ESTAMOS BUSCANDO DAR VIDA.
Es urgente, en este tiempo, marcado por la indiferencia, el desencuentro y la violencia, ser "pastores unos de otros" dejando el comentario inútil, siendo más tiernos y delicados al momento de hacer alguna observación; y por supuesto seguir soltando el prejuicio que muchas veces genera el hablar de atrás donde aparecemos como salteadores de la dignidad de los demás... no somos dueños de la verdad y no estamos en los "zapatos del otro".
HABER ESCUCHADO a Jesús Buen Pastor - "reconocer su voz"- es SER VOZ que LIBERA:
qUE abre - que no se cansa de regalar oportunidades - que no cierra.
Que en su manera de amar libera y no esclaviza.
Que con sus palabras levanta, consuela y no aplasta con la condena y el juicio.
Que perdona aún sin entender y no guarda resentimientos ni deseos de venganza.
Que va dejando de renegar con la vida, y la abraza, cada día más, con sus alegrías y malestares.
Que sirve con sus gestos y palabras a la Vida.
Que da respiro... que desata... que levanta... que rescata... que busca... que confía...
...porque lo que hiciste con el más de mis hermanos
lo hiciste conmigo...


























