domingo, 27 de septiembre de 2026

“El SÍ es la vida" Mt 21, 28- 32

No es posible acercarse a Jesús y permanecer indiferentes por mucho tiempo.

En el camino de ir detrás de él no será posible permanecer en la comodidad sin que sus palabras y gestos nos provoquen iluminando los porqués o el desde donde estamos viviendo.


Ir detrás de Jesús será siempre un encuentro con nuestra verdad, con nuestro límite... y cómo molesta cuando la acción o la palabra del otro, denuncia nuestra comodidad.

Y no será posible domesticar una buena noticia que siempre nos dejará en la actitud de estar camino.
Y si nada inquieta del evangelio es porque tal vez la cerrazón nos ha ganado... como a aquellos hombres que ni el cambio de vida de los considerados "indignos" los mueve a creer. 

NUevamente la palabra se dirige a esa comunidad que ha decidido vivir desde unos vínculos que reflejen el modo de Jesús.
Jesús ya no habla de "obreros" sino de "hijoS" ubicando  la relación con Dios desde otra mirada... una relación muy conocida en el pensamiento judío donde solo se es hijo en la medida en que se hace las cosas que ve hacer al padre.

Nuestro seguimiento será entonces, 
expresar en la vida lo que uno es... hijo/a.

Pero en ese camino será necesario plantearse ciertas inquietudes respecto a las motivaciones con las cuales se vive... con las cuales se actúa... porque el riesgo a creer que no hay nada que seguir aprendiendo está presente.

La consciencia de estar aprendiendo -"de estar de camino"- nos salva de nosotros mismos.
De creernos perfectos y por ende con derechos -de tener privilegios-; y hasta sin necesidad de pedir perdón.

En el "camino de expresar lo que ya somos", Jesús nos ubica frente al contraste entre lo que se dice y lo que se hace... y la dificultad con la que nos encontramos para discernir qué es aquello que realmente expresa lo que somos.

¿Quiénes son lo que dicen NO y después van?
¿Quiénes son los que dicen SI y después no van?


¿No serán acaso momentos de nuestra vida?.
¿No serán reacciones frente al riesgo que sentimos correr al decidir ir detrás de Jesús?
¿No serán acaso expresiones de las resistencias que todos llevamos dentro, a cambiar, a dejarnos llevar por esos modos nuevos?

Creo que todos podemos notar esa dificultad de integrar lo que sentimos como impuesto y que viene de fuera y lo que parece que es más nuestro.
Creo que todos podemos notar esa rebeldía, cuando el evangelio, toca -desarma, trastoca- aquellas cosas en donde nosotros tenemos puesta nuestra seguridad: llamase tiempo, dinero, estima de sí, valor de la propia persona.

¿QUE SIGNIFICA ENTREGAR LA PROPIA LIBERTAD, entonces?

Creo que también podemos notar en nosotros esa otra actitud más sumisa... que buscando sentirse bueno o por miedo tal vez al conflicto o al qué dirán... arriesga su autenticidad utilizando una máscara de obediencia.

Cuántos mandatos familiares - aún culturales y religiosos - han favorecido a crear una fachada donde por fuera se es buena persona pero el corazón está lejos. Como amarga la vida esta manera de vivir -porque justamente te aleja de lo que te apasiona-... cuánta rigidez y cuanta ironía surgirá de acá.

Y si hemos reducido el evangelio al cumplimiento de unas reglas y normas... esto deja nuestro camino de seguimiento de Jesús -que se expresa en lo cotidiano de la vida- en la apariencia, lo que también da muchos beneficios.

qUE nuestros actos expresen verdad... 
que este sea nuestro deseo.

Y que el "NO" que muchas experimentamos no nos asuste ni nos lleve a tratarnos mal porque Dios no solo lo comprende... sino que además lo perdona y lo vuelve posibilidad - camino de crecimiento personal, aprendizaje de misericordia-.

El NO de ayer -a servir, a perdonar, a vivir de una manera distinta, a soltar algunas cosas que dañan-  no nos ata definitivamente; creamos en el poder que tiene el simple SÍ de hoy, capaz de hacer desaparecer -de dar luz- los no anteriores.

Solo conocemos de Dios lo que vivimos.
Que nos anime el sabernos de camino.

Que no nos desaliente el descubrir que nuestras palabras no siempre son acompañadas por nuestra vida... o el percibir que muchas de nuestras acciones no responden a actitudes fundamentales. 

Tal vez esta verdad que nos acompaña, no sólo es posibilidad de seguir caminando, sino que también, puede ser la posibilidad que se nos da para reconocer a aquellos que hoy tal vez nos llevan la delantera... y que a lo mejor nosotros hemos dado por perdidos.




sábado, 19 de septiembre de 2026

Cuándo la BONDAD es fuente de la FELICIDAD. Mt 20, 1-16

Así cómo descoloca la actitud del "propietario" de la viña al final del relato; Jesús invita a descubrir que así, es el modo como el "Reino de Dios" irrumpe en la vida cotidiana, invitando a un cambio de corazón, descolocándolo, rompiendo con esas maneras -cerradas y egoístas- de ver la vida y de vivirla que solo buscan protegerse creyendo que así encontrarán felicidad.

Anunciar y vivir el "Reino de Dios", es nuestra misión como comunidad que sigue a Jesús... anunciar y vivir que "LO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE DIOS VA HACIENDO EN NOSOTROS"... con o sin nuestra colaboración... y no lo que nosotros creemos conseguir con nuestros esfuerzos o con nuestras buenas obras.

El "Reino de Dios" no consiste en un lugar... o en normas a cumplir... ni se identifica con una organización... sino que es Dios actuando en nosotros... en todos nosotros.
Nuestra reacción ante eso es lo que determina si pertenecemos o no... si vivimos o no en clave de Reino... porque dejarlo a Dios andar por nuestra vida trastocando valores y formas de vivir es estar continuamente aprendiendo... es saberse siempre en camino... es andar más desapegado de cuanta cosa nos prometió un poco de vida y felicidad.
Y esto resulta muy riesgoso.

Por eso para acercarse a lo que Jesús llama "Reino de Dios"  -que es lo esencial del texto- será necesario no leerlo desde las últimas palabras que escuchamos -"los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos"- sino más bien desde aquella pregunta de Pedro sobre la recompensa que recibirán los que decidieron irse detrás de Jesús dejándolo todo (cfr. Mt 19,27) porque justamente la parábola viene a romper ese modo tan egoísta de buscar seguridad desde lo que se hace... cuando lo que está en juego es el DON -lo que debería bastar-.

Jesús comienza describiendo la acción de Dios trayendo un hecho de la vida cotidiana donde lo primero que sorprende es la continua salida por parte del propietario a buscar trabajadores - aún al final de la jornada - como si lo más importante fuese el que todos tengan trabajo y no tanto el rendimiento.
Y lo segundo que llama la atención es el orden que le pide seguir al mayordomo para pagar el salario... comenzar por los últimos y terminar por los primeros... descolocando a los primeros que inmediatamente murmuran contra el propietario exigiendo una explicación.

¿Qué podrá entonces justificar semejante injusticia?
SOLO LA BONDAD...


El "propietario" actuando desde la bondad - de manera gratuita - y en el momento que quiere - descubre esa otra forma de mirar -"ese ojo malo"- la envidia - que no puede captar esa BONDAD... porque todo lo mide desde lo que puede o no conseguir para sí.

La bondad expresada en el modo de mirar y de actuar del "propietario" rompe con esos privilegios que se creen ganar por el simple hecho de haber estado más tiempo en un lugar o en un rol o por haber llegado primero.

Rompe con la idea de que siendo más buenos -o portándose mejor- se acumularán más méritos frente a Dios y que Dios los tendrá en cuenta.
Y rompe también con esa idea de que el texto de hoy tiene que ver con el arrepentimiento al final de la muerte.

Ante el modo de actuar de Dios -representado en las acciones que descolocan y rompen un modo de vivir-... ante su manera de hacerse presente en nuestras vidas - en toda vida- caen esas pretensiones tan egoístas de creernos dueños de algo o seguros frente a los demás.

¿QUÉ PASARÍA SI DIOS ACTUARA
DESDE NUESTRO RENDIMIENTO
Y NO DESDE SU BONDAD?


...con un Dios así no es posible ser
"perro del hortelano"...


SOLO DESDE SU BONDAD
NUESTRA ESPERANZA PUEDE RENOVARSE CADA DÍA.


Por eso si Dios anda por nuestra vida... nuestra vida no puede no perdonar... no compartir... no amar... si no lo hace es porque seguramente algún espacio del corazón sigue muy identificado con alguna forma de felicidad egoísta.

NO NOS SALE DE UNA abandonar esos modos con los cuales hemos identificado lo que buscamos como felicidad o bienestar… se han convertido en apegos que nos mantienen tranquilos y seguros. Cuánta decepción y por ende cuánto enojo, cuando esto no se da de la manera que “siempre hemos esperado”. 

No nos amarguemos... pero seamos conscientes -cada vez más- de que existe una alternativa que viene a nosotros en lo cotidiano... des-colocándonos... desencantando-nos de todo aquello que habíamos estado considerando como felicidad.

Y porqué de intentos y fallas es nuestro camino... “pecado” - de idolatría- será rechazar la idea de estar siempre aprendiendo quedándonos sujetos a aquellas cosas que, dándonos una cierta seguridad y protección, nos prometieron vida y felicidad... y que no han sido más que parásitos que nos mantuvieron contentos pero dormidos.



Porque SOMOS TUYOS. "del obrero al propietario". Cfr. Mateo 20, 1-16

 
¿Qué miras Padre, con ese "ojo bueno" que, 
no deja de llamarnos hora tras hora, 
a trabajar en su viña?

¿Qué miras?
Tal vez miras desde el sueño con el que nos creaste.
Miras viendo el rostro de tu Hijo, grabado cómo un sello sobre el corazón humano.
Miras desde dentro, desde esa ventana que abre el Espíritu en nosotros... que todo lo penetra, que todo lo escruta, que todo lo ve.

Miras desde abajo, a los pies de esta humanidad, dónde el amor de tu Hijo te llevó.

Miras, cuándo nuestro cansancio nos venció.
Miras, cuándo nos mentimos para no vernos.
Miras, cuándo nos hemos escondido para no dejarnos encontrar.
Miras, cuándo hemos buscado alejarnos porque tu mirada se sentía intensa y daba vergüenza.

No dejas de mirarnos Padre... y no dejas de encontrar la grieta por dónde mostrarnos que todo está lleno de bondad... que todo... aun la herida más dolorosa, puede expresar verdad.

Nos miras desde el lugar que nos diste desde siempre... 
Nos miras porque a ti te pertenecemos.
Nos miras porque nada podremos hacer para que te separes de nosotros.
Simplemente nos miras porque nos amas...
Tuyo somos.

Padre, no dejes de mirarnos... aunque nos escondamos porque nos vimos "desnudos", de identificaciones, de roles, y de seguridades.
No dejes de mirarnos... aunque no terminemos de confiar en lo que miras.

Y llámanos Padre... aunque no queramos oírte.
O estemos atrapados por nuestras heridas.
O frustrados, y enojados, por nuestras cortas y estrechas expectativas rotas.
Llámanos... vuelve a decir nuestro nombre... vuelve a decirnos quiénes somos en verdad... aunque sintamos que lo merecemos o no.
O nos creamos mejores que los demás o menos dignos.
Llámanos aunque nos asusten nuestros sentimientos... y el cambio prometido nunca llegué.
Llámanos en el primer momento, y durante el camino de la vida, y al final... llámanos siempre... que tu Reino -que tu ser don- se siga dando a través nuestro.

Míranos... no dejes de mirarnos.
Llámanos... no dejes de llamarnos.

Porque somos tuyos.


sábado, 12 de septiembre de 2026

El PERDÓN que nos reconcilia... Mt 18, 21-35


"HACER que el otro se ponga en contacto con su identidad cuando hiere",
tiene como fundamento el PERDÓN en el que hemos sido creados y somos sostenidos en la vida.

La existencia del PERDÓN evidencia que en nuestra vida, hay una lucha cotidiana donde muchas veces sentimos la derrota; es ser conscientes entonces de que nuestra condición de fragilidad, nunca nos abandonará.
Siendo esto así, no será posible caminar con otros -detrás de Jesús- sin contar con el perdón.

La presencia de la experiencia del PERDÓN en nosotros es el testimonio más contundente de que el Amor de Dios, es libertad que no ata ni condena ni somete a las personas.

Por eso Jesús invita a Pedro a romper con ese círculo de resentimientos y venganzas, que brota de la ofensa, para encontrarse con el perdón que no tiene límites y que es capaz de crear algo nuevo. Para eso, lo ubica frente al espejo de una parábola, donde la DESPROPORCIÓN entre lo que recibe y lo que da, se asemeja a la relación con Dios y a la relación entre nosotros.

Mostrándonos de esa manera que el lugar dónde estamos, dónde vivimos..., lo que posibilita el camino y lo que da esperanza es el AM
OR INCONDICIONAL DE DIOS QUE SE HACE PERDÓN, desproporcionadamente mayor a cualquier expresión de perdón que nuestros hermanos o nosotros mismos podemos necesitar.

Y aunque el evangelio pudiese hacernos creer que de nosotros dependerá que Dios nos perdone... sabemos que Dios no actúa  a partir de nuestras acciones... Dios no responde mirando nuestras buenas o malas acciones... Dios perdona siempre.
DIOS  ES  PERDÓN Y HACE  LO QUE ES... mostrándonos no sólo que así nos ama sino que además "nada nos podrá apartar de él".

Solo un perdón así desarma el "cuantas veces" de Pedro... y nada justificará el no perdón.
Frustrando de esa manera ese instinto tan razonable de venganza haciendo bajar nuestras armas -nuestras defensas-... y rompiendo con esos rencores que además de encerrarnos y agobiar el corazón, nos vuelven depresivos e indiferentes.

Solo un perdón así recuerda - no olvida - llevando sus llagas abiertas desde donde brotará siempre compasión -vida-  hacía quienes también han sido heridos.

El Perdón de Dios que nos habita, rompe con los deseos de poder que buscan hacerle sentir al otro el enojo para producir un cambio. 
Crea un modo nuevo de mirar al otro.

Y ser perdonados es ser liberados del peso de la culpa que incomoda e impide caminar... es un paso en el camino de reconciliación con nuestra finitud, con nuestra condición humana incompleta, fallada, rota y habitada y rica de posibilidades.
Ser perdonados es como una puerta que se abre por donde volvemos a experimentar vida... esperanza de que tenemos tiempo... de que podemos volver a intentarlo... de que estamos de camino.
Todos necesitamos ser perdonados y todos necesitamos perdonar.

Se lo gusta cuando se lo comparte... como el pan.
Celebremos el perdón entonces.
No es una obligación o un deber... perdonar es una fantástica oportunidad.
Celebremos el perdón en nuestras familias... con nuestros amigos. 
Si no perdonamos... no digamos que amamos.

De la misma manera seamos capaces de recuperar el sentido del sacramento del perdón como espacio donde ponemos en palabras lo "indecible" de la vida dejando que entren en la dinámica de reconciliación comenzada por Jesús...
Permitamos que alguien -en nombre de Dios - nos escuche en nuestras propias heridas... y en su NOmbre nos libere asegurándonos que Dios nunca se apartó ni se apartará jamás de nosotros.
Y esto lo necesitaremos escuchar muchas veces más.

Hemos sido creados en el Amor... como así también en el Perdón...
Porque Dios es Perdón cómo es Amor.

Expresemos entonces a los demás -con nuestros gestos y palabras - que acercarse a Dios no es cuestión de méritos ni de ritos... ni de separaciones ni de requisitos... sino sólo de dejarse encontrar.
ENCONTRADOS podremos amar... y perdonar. 












sábado, 5 de septiembre de 2026

RecOrdándote tú pRopiA CaNciOn. Mt 18, 15-20

Creo que podemos encontrarnos con algunas dificultades, al escuchar las palabras de Jesús, que reflejan la vivencia de una comunidad, cuando somos parte de un tiempo donde parece que el "vivir con otros" ... el "construir con otros" ... no aparece como un espacio esencial de seguimiento de Jesús y de la vivencia del Reino.


Como vamos a hablar de "hermanos", cuando prescindimos de la vida comunitaria, o de "corrección fraterna" cuando esto supone una relación de mutuo afecto y de ayuda recíproca para crecer.

¿Por qué nos hemos alejado de la vida comunitaria?
¿Acaso no creemos las palabras de Jesús de cuando dos o más están reunidos en mi nombre él está?

Tal vez seguimos esperando encontrar en las comunidades personas sin ningún tipo de limitación... que no nos generen tensión... o tal vez quisiéramos no sentir el conflicto que muchas veces, se produce al interior de las comunidades, por la simple razón de ser diferentes.
Tal vez habiendo hecho tanto hincapié en el bienestar personal, quedamos atrapados en la comodidad y en la seguridad, hasta tal punto que la indiferencia frente a lo que le pasa a los demás se nos hizo algo natural.

El evangelio nos muestra que Dios cuenta con nuestra debilidad... que ir detrás de Jesús es ir con otros... que él construye comunidad no con personas perfectas y sin ningún tipo de límites... al contrario... la debilidad del otro -bajo la mirada de Jesús- son una posibilidad para seguir aprendiendo... para seguir creciendo en apertura, en diálogo y en compasión.

El evangelio de Jesús rompe con esa espiritualidad que puede, prescindir del otro en su relación con Dios, anunciándonos que en el "encuentro con el otro" nos encontramos con Dios.

EN EL MODO DE TRATAR A LOS DEMÁS - Y SOBRE TODO SU DEBILIDAD-
DECIMOS EN QUIEN ESTAMOS CREYENDO.

¿Qué actitudes entonces, tenemos nosotros, frente a la debilidad de los demás?

En comunidad aprendemos a relacionarnos como Dios se relaciona.
Allí se aprende el sentido de la GRATUIDAD que rompe con que los demás deban servir para algo para ser queridos... descubriéndonos que todo es DON.

Allí se aprende a buscar -como lo hace Dios- todas las posibilidades para salir al encuentro de aquel que, comportándose de manera inadecuada, se hiere y también hiere a los demás.
Con una  "creativa tozudez" se comprende que dejar de lado a quien de esa manera actúa es haber fallado como comunidad... se comprende la necesidad de aprender -una vez más- de la MISERICORDIA DE DIOS QUE NO TIENE LÍMITES NI TIEMPOS.
Eliminar o apartar a los que consideramos que están equivocados expresa incapacidad de nuestra parte.

Solo la MISERICORDIA DE DIOS es capaz de abrazar el "mientras tanto" cuando las resistencias a la escucha y al cambio es lo que aparece con más evidencia.

Y sin darlo por perdido ... superando todo sentimiento de superioridad (a nadie le gusta ser corregido y menos humillado)... y sin la pretensión de tener la verdad... se podrá salir al encuentro del hermano que estando en grave situación necesita de una palabra que ilumine y no condene.
Y éste, desatado del sentirse condenado, podrá abrirse a escuchar otro punto de vista... y tal vez comprender que al alejarse de los demás por el daño realizado se está alejando de quien realmente es y de aquello entonces que puede darle verdadera libertad... y se aleja de una posibilidad para crecer.

Así como nacemos y necesitamos de aquellas primeras manos para vivir...
de la misma manera, a lo largo de la vida, necesitamos de los demás para crecer.


Y Dios identificándose con nosotros... "lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo..." (cfr Mt 25,40) transformó las relaciones humanas en el lugar privilegiado de su presencia y en el criterio más cierto del seguimiento de su Hijo... "en esto reconocerán que son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros..." (cfr. Jn 13, 35) 



"Existe una tribu en África, donde la fecha de nacimiento de un niño no se toma como el día en que nació, ni como el momento en que fue concebido sino como el día en que ese niño fue “pensado” por su madre.

Cuando una mujer decide tener un hijo, se sienta sola bajo un árbol y se concentra hasta escuchar la canción del niño que quiere nacer.

Luego de escucharla, regresa con el hombre que será el padre de su hijo y se la enseña. Entonces, cuando hacen el amor con la intención de concebirlo, en algún momento cantan su canción, como una forma de invitarlo a venir.
Cuando la madre está embarazada, enseña la canción del niño a la gente del lugar, para que cuando nazca, las ancianas y quienes estén a su lado, le canten para darle la bienvenida.
A medida que el niño va creciendo, cuando el niño se lastima o cae o cuando hace algo bueno, como forma de honrarlo, la gente de la tribu canta su canción.


Hay otra ocasión en la que la gente de la tribu le canta al niño.
Si en algún momento de su vida, esa persona comete un crimen o un acto socialmente aberrante, se lo llama al centro de la villa y la gente de la comunidad lo rodea. 
Entonces, le cantan su canción.
La tribu reconoce que la forma de corregir un comportamiento antisocial no es el castigo, sino el amor y la recuperación de la identidad. 

Cuando uno reconoce su propia canción, 
no desea ni necesita hacer nada que dañe a otros.

Y así continua durante toda su vida.
Cuando contraen matrimonio, se cantan las canciones juntas.

Y finalmente, cuando esta persona va a morir, 
todos en la villa cantan su canción, por última vez, para él."
Tolba Phanem

lunes, 31 de agosto de 2026

CaMino de JeruSalén - CaMino de ViDa. Mt 16, 21-27

"Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar 
a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, 
y sufrir mucho de parte de los ancianos..."

Aunque las palabras y los gestos de Jesús iban generando muchas preguntas y también conflictos; el texto remarca un momento donde se hace más explícito el camino que hay por delante si se continúa así.
Es como si comenzara un tiempo distinto en la vida de Jesús y en la de sus discípulos  marcado por una enseñanza nueva que se opondrá  a lo aprendido y a las esperanzas que tienen en Jesús.

CÓMO LES COSTARÁ VER 
DESDE UNA PERSPECTIVA NUEVA 
A QUIÉN TIENEN ENFRENTE.

Justamente el mayor obstáculo con el que se encuentra Pedro -y también los demás discípulos- será el creer que conocen a Dios... que saben lo que significa "ser mesías"... sin darse cuenta que detrás de la decisión de seguir a Jesús se ocultaban también sus propias expectativas y sus ambiciones, junto a falsas imágenes que nada tienen que ver con Dios.
NO será posible aceptar a Jesús y su mensaje sin un cambio en la manera de ver a Dios y por ende, de comprender la vida.

Jesús aclara que su itinerario desde aquí en adelante pasará por el rechazo de la gente más importante... por aquellos que justamente "saben de Dios"... rechazo hasta el desprecio de la vida.
Y aunque el "debía ir..." o en otros evangelios "es necesario que el Hijo del hombre..." marcan el anuncio de la pasión que, nos ha llevado a interpretar muchas cosas hasta el punto de reducirlo a un querer de Dios; esto no es más que la simple valoración humana de los hechos que da cuenta, que la vida de Jesús corría riesgo.

Aun así el paso del Mesías por el rechazo y el sufrimiento aportan luz y esperanza a nuestras vidas que buscan el bien en medio de la oposición con otros criterios... o simplemente en medio de la vida como ella es.

Y aquel que hasta hace un instante había sido alabado, porque había dicho palabras venidas de Dios, es el primero en reaccionar de manera negativa -una reacción lógica-, ante el anuncio de un "Mesías rechazado".
Pedro que hasta ahora había podido leer en Jesús los signos mesiánicos no puede darse cuenta que él también necesita cambiar su manera de ver a Dios para poder ver a Jesús.

Pedro advierte el dolor... percibe confusión y oscuridad... las esperanzas que tiene se apagan... y los proyectos sujetos a ellas están amenazados.
Pedro no capta la luz que viene de la entrega gratuita.

Y Pedro cree hablar en nombre de Dios...
"...lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá."

Pedro tiene la pretensión de corregir a Jesús... porque no se conoce.
Y Jesús tratando a Pedro con dureza desenmascara esa tentación tan humana que busca reservarse... cuidarse... sacar provecho de todo.
"Criterios de vida"  que parecen defender algo... pero que en verdad le temen a la entrega... a la desmesura... a lo gratuito... a los gestos exagerados... al riesgo de amar.

Pedro -como los discípulos - tendrá que hacer camino de pequeñez... de amor que acepta el riesgo a ser rechazado y no recurre jamás a la fuerza para imponerse.

Pedro tendrá que ver morir sus imágenes falsas de Dios que pretenden protegerlo de la muerte... salvarlo del sufrimiento... darle toda clase de seguridades.

Pedro aprenderá un modo de seguir a Jesús donde el servicio -expresión del amor- es capaz de atravesar toda muerte... todo sufrimiento y todo rechazo.
Pedro conocerá a Jesús cuando diga que no lo conoce... allí aprenderá que significa seguirlo... "ser amado"... porque de lo que se cree se desprende un modo de mirarse... un modo de vivir... un modo de buscar... un modo de amar que será siempre "estar aprendiendo".

"Pensamientos de Dios...
pensamientos de los hombres..."
Tal vez debemos caer en la cuenta que caminar detrás de Jesús es un camino que nos llevará toda la vida...  porque dentro nuestro podemos percibir que lo cómodo... lo fácil... lo prudente... el hasta acá... el para qué... se han convertido muchas veces en los criterios desde los cuales vivimos.

Hay cruz dentro nuestro cuando percibimos que esos criterios mueren dentro descubriendo nuevas posibilidades de entrega y servicio que estaban oscurecidas.

Necesitamos entonces  hacer desaparecer de nuestras agendas los cálculos que reclaman prudencia y comodidad.

Necesitamos seguir abandonando esas falsas ideas de Dios que están detrás de muchas oraciones que buscan que se nos salve de algo.

Cómo nos cuesta comprender que Jesús emprende este camino de amar como Dios ama -de no reservarse nada- en medio de la vida como la vida es... en medio de las contradicciones que tiene, sin pasar por alto ninguna situación humana como lo son el dolor y el sufrimiento. 
En toda situación siguió eligiendo desde lo más verdadero que llevaba dentro. 

Seamos conscientes de las ambiciones egoístas que habitan nuestro corazón. Soltemos tantas razones "lógicas" y excusas "razonables", que no hacen más que dejarnos siempre en ese lugar de comodidad, y pongamos nuestra vida al servicio de quienes hoy más lo están necesitando.

Y NOS ENCONTRAREMOS TENIENDO MÁS VIDA...
COMO LE PASÓ A JESÚS.


Caminar detrás de Jesús es encontrarse con la vida... con aquellos modos que nos conecta con lo más verdadero que llevamos dentro.

Ir detrás de Jesús es hacer de la vida cotidiana una Jerusalén donde se entrega -se ama-encontrando allí lo que hace más plena la vida.

Ir detrás de Jesús será dejarse estirar el corazón y experimentar que los límites de nuestra capacidad de amar se ensanchan. 




domingo, 23 de agosto de 2026

JESÚS. humanidad AMIGA de toda humanidad. Mt 16, 13-20

"Y USTEDES, 
¿QUIÉN DICEN QUE SOY YO?"

Estamos ante una de las preguntas que atravesó el corazón de las primeras comunidades.
Pregunta que así como los alcanzó a los discípulos en el camino y fuera del territorio hebreo, así también nos alcanza, cuando la vida se encarga de hacernos dar cuenta de que, "somos caminantes"; y esto sobre todo cuando irrumpe una situación que nos saca y nos aleja de lo seguro y conocido.



¿Quién eres Jesús de Nazaret, en esta situación que sigue golpeando nuestras vidas y nuestras familias?
¿Dónde estás en medio de lo que nos pasa?
¿Qué es, lo de Dios, en todo esto?

Qué difícil responder a esto sin confundir a Dios con nuestras propias expectativas, o con esa catequesis aprendida hace mucho tiempo, que solo ha generado más culpa y más miedo.
Que difícil cambiar la manera de mirar... y soltar formas de pensar que traemos de años.
Que difícil entrar en la confianza, abiertos a la escucha, dejando que la vida nos enseñe... y sobre todo cuando esta toca nuestros límites.

¿Dónde está Dios cuándo somos atravesados por el dolor? ¿Dónde está Dios en la situación de guerra que deja tanta humanidad expuesta? ¿Dónde está Dios en la precariedad en la que viven tantos hermanos nuestros?

¿Dónde está Dios en la tristeza de tantos jóvenes que ya se sienten cansados de vivir o se han entregado a la droga?
¿Dónde está Dios en la situación económica donde muchos siguen pensando sólo en ellos, hasta el punto de hacer ostentación de lo que tienen?

Tal vez, estas experiencias y muchas otras con las que nos encontramos, pueden acercarnos, como si fuesen "puentes", a lo que sintieron los discípulos con Jesús.

Los discípulos, hubiesen querido que lo prometido por Dios, se acercara a ellos bajo los rasgos que ellos manejaban desde siempre... respondiendo a las expectativas que habían aprendido.

Pero Dios, les salió al paso en este hombre Jesús, con unos modos y unos gestos, que lejos estaban de todo aquello que ellos habían aprendido.
Un Dios venido de Galilea... calzado con sandalias... amigo de publicanos y pecadores... durmiendo en el camino sin lugar dónde reclinar la cabeza.

Los discípulos, no pudieron comprender de una, la novedad que allí se les presentaba…

La novedad incomoda; y por ende se la rechaza de una… o se la intenta encasillar en lo que ya se sabe, cómo una manera de manejarla.
Sin darnos cuenta que lo mejor sería callar y aceptar no saber... y abrir las manos para recibir... descubriendo así que, en nosotros sólo está el deseo de... y no el realizarlo.

"EN EL CAMINO"...
en el lugar donde los pies dejan paso al corazón, Jesús comienza a preguntar sobre lo que la gente dice de él... no tanto porque le preocupara lo que la gente pensaba de él sino porque tal vez se daba cuenta de que sus discípulos no iban entendiendo nada. 
Ellos por su parte, sienten que pueden manejar aquella pregunta... trasmitir información es algo que cualquiera puede hacer... pero de repente esa pregunta es a la propia vida:

 "Y USTEDES, ¿QUIÉN DICEN QUE SOY YO?"
No es posible contestar con definiciones de catecismo o con frases hechas.
Somos obligados a inventar una respuesta que necesariamente debe surgir de la experiencia.
Es el momento donde sentimos que la palabra que damos nos compromete... solo sabemos de Dios lo que vivimos... 
Una respuesta. Y la vida, con él, se convierte inmediatamente en una cosa seria. 

"Pedro respondió: TÚ ERES EL MESÍAS"
Es como si hubiese dejado de lado todo lo que sabía y escucho... es como si la aceptación sentida y vivida junto a Jesús le hubiese dado la claridad para poder ver en aquel hombre de galilea -que hacía lo mismo que él hacía- al Dios que tantas veces había escuchado que acompañaba y salvaba a su pueblo.

Pero esta no era la meta a la que tenía que llegar. Tal vez Pedro pensó que habría aprobado los exámenes y que el camino terminaba con descubrir esto. Pero este era un punto de partida.
Había que comenzar ahora un camino donde el rostro de Jesús se le iba a ocultar cada vez más... 
Y tal vez por eso los hace callar, la comprensión de su persona como Mesías no será del todo verdadera hasta después de la pascua.

De seguro tiempo después, comprendieron que lo realmente importante no había sido saber esto o aquello de Jesús... ni siquiera el haberlo visto... sino que lo realmente importante había sido el aprender a mirar la vida desde una perspectiva nueva... donde sus gestos y palabras podían tener el mismo sentido que el de Jesús, el de abrir o cerrar la vida de las personas... haciendo que todo lo humano fuese siempre un espacio de posibilidad.

De ahí, las palabras que dirige Jesús a toda la comunidad, en la persona de Pedro, siendo él "expresión de unidad".
Palabras que invitan a dejarse llevar por esa fuerza que tiene la capacidad de abrir y cerrar... posibilitando vida donde hay muerte... confianza en la apertura frente a toda cerrazón... brindando ternura frente a toda dureza... 
haciendo del perdón un camino de libertad... 
brindando humanidad.
Hacer lo contrario es no ser comunidad. 
No ser Iglesia de Jesús. 
Es no ser Jesús. No ser más humano.

¿Dónde está Dios entonces hoy?
En la cercanía que se regala... en la preocupación que se brinda... en el ánimo que se comparte... en el servicio que se da... en la escucha que se recibe... en el cariño que sostiene… en la resistida esperanza.

¿Quién eres Jesús?
Tal vez nos sorprenda la respuesta:
Soy tu humanidad en camino.
Soy tu humanidad cuando se hace "samaritana".
Soy tu humanidad herida y pobre.
Soy tu humanidad atenta a todos.
Soy tu humanidad que ama y se deja amar.
Soy tu humanidad violentada y empobrecida.
Soy tu humanidad gritando justicia. 
Soy tu humanidad cuando comparte lo que tiene.
Cuando se pone del lado del más débil.

Soy tu humanidad que desea... que busca... 
que sufre... que ama... que sirve.
Soy tu humanidad amiga de toda humanidad.