miércoles, 18 de febrero de 2026

Para el Reino lo que somos, lo que tenemos... Mt 6, 1-6. 16-18

Hace un tiempo leí un comentario que decía que los evangelios son como "las notas de una sinfonía..." escuchar y dejarse llevar por esa melodía es lo que nosotros podemos hacer.

Y aunque esto parezca algo fácil... con los años nos vamos dando cuenta lo difícil que es escuchar y más aún dejarse llevar.

Al inicio de la Cuaresma se nos invita a escuchar unas notas: Limosna, Ayuno y Oración-; que seguimos interpretando como obligaciones a cumplir o cómo cosas, a través de las cuáles, Dios nos quiere ver sufrir... que no sólo nos dejan tranquilos por hacerlo, sino que además creemos que con eso vamos a conseguir algo más de Dios... reduciendo de esa manera las palabras de Jesús "y el Padre que ve en lo secreto te recompensará...", a una cuestión comercial dónde a Dios le damos algo para que nos devuelva otra cosa -y allí cada uno pone su intención-.

Descubramos que si estas notas no tocan nuestra vida, es decir, no trastocan lo que creemos importante -el hacía donde caminamos-; sino transforman nuestros gestos y palabras en gestos y palabras de Reino -que es a lo que nos llama Jesús: vivir el Reino que está dentro nuestro- que es expresión de una humanidad más plena-;  no solo no estamos escuchado bien, sino que además estamos escuchando otras notas, que parece que nos interesan más.

La LIMOSNA,
es consecuencia de una injusticia donde algunos tienen y otros no.
Injusticia que hace creer que porque damos algo a los que no tienen, ya cumplimos; y al no sentir más la culpa nos sentimos bien.
¿Al servicio de quién estuvo lo que hicimos?

Entrar en la lógica del Reino, es descubrir que es de Justicia compartir lo que tenemos. 
Dar limosna es romper con la obsesión del tener -porque nada le aportará algo más a la vida-; a darle la espalda a esa tentación de buscar dominar a los demás -cómo si eso probase algo-; a soltar la lógica del cálculo que pone límites al compartir lo que tenemos con los demás.

Hacer de la limosna expresión del Reino, es hacernos conscientes, cada vez más, de que todos somos mendigos... de ahí la urgencia de salir al encuentro del otro, porque compartimos una misma Identidad y una misma Casa -con sus dolores y alegrías-.

Es abrirnos a la GRATUIDAD de que todo es DON.

Podemos AYUNAR porque tenemos comida todos los días.
Seamos conscientes entonces, de que no se nos juega nada en este gesto... a no ser que, descubramos que la invitación del Reino desde aquí, es ayunar de todo aquello que nos mantiene satisfechos, dormidos e indiferentes.

Ayunar, dejando que aparezcan los vacíos que solemos llenar con tantas cosas, y quede en evidencia quién verdaderamente guía nuestra vida.
Ayunar de nosotros... para que todos puedan tener lo justo y lo necesario... todos los días.
Entrar en la lógica del Reino es hacer lo que está al alcance de cada uno para mejorar la situación de todos.

Entrar en la lógica del Reino es aquello de la primera comunidad... "Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno." (cfr Hech 2, 44-45)
Ayunar es descubrir la GRATITUD de ser Don para los demás.

Abrirnos a la
ORACIÓN,
es caminar hacía lo profundo, dónde somos habitados
es abrirnos a una relación
no es pedirle que haga las cosas que nosotros no hacemos, cómo si Dios, estuviese al servicio de nuestras necesidades y carencias

Entrar en la Oración de Jesús -Reino de Dios- es entrar en un modo nuevo de relación, que se encarna en la relación con los demás donde se rompen los esquemas de exclusión y no hay límites para el amor... donde el corazón es ensanchado.

Entrar en la Oración de Jesús -Reino de Dios- es entrar en contacto con la verdad de "quienes somos y a que somos llamados"... que se hace carne dando vida en toda situación; de ahí la aceptación de cuánto vivimos.

ORAR 
es permitir que se ensanche el corazón a la medida de lo que se adora.
Y claro que esto supone esfuerzo para permanecer, para hacer silencio, con tiempos concretos, aunque nada parezca cambiar.


HACER CUARESMA ES HACER REINO.
Es construir fraternidad... porque somos iguales y nadie es mejor que nadie.
Es acercarnos al diferente, achicando distancias y bajando barreras.
Es salir al encuentro, dejando la comodidad y los miedos.
Es animar la vida siempre, allí donde está y como está. Es construir Justicia.
Es saberse en comunión, con las alegrías y las tristezas de los demás. ¿Quién rechaza la parte del cuerpo, cuándo esta le duele?

HACER CUARESMA ES HACER REINO.
Buscando de esa manera lo que nos hace más "plenamente humanos"

Por favor... volvamos a darle a estos gestos -Limosna, Ayuno y Oración- el sentido de Reino por el cual están.
Cada gesto a su manera tironea al corazón para que descubramos de qué está hecho el nuestro... cuáles son sus posibilidades.

...para el Reino lo que somos... lo que tenemos... lo que deseamos.

domingo, 15 de febrero de 2026

"Lo más genuino de nuestra humanidad" Mt 5, 17-37

¿QUÉ ES LO ESENCIAL EN LA EXPERIENCIA DE DIOS y que es aquello que necesita una constante re-interpretación? 

¿Cómo abrirse a formas nuevas que expresen mejor hoy la novedad del Evangelio sin despreciar el camino recorrido o las formas que tal vez para las nuevas generaciones no les dice nada?

¿CÓMO SER FIELES A DIOS 
sin caer en la observancia calculadora y medida?

El pueblo de Israel vivió la experiencia de Dios teniendo la Ley dada por Moisés e interpretada a lo largo de los años como algo que era "perfecta... reconforta el alma... ilumina los ojos..." (cfr Sal 19 -18-)... era lo que hacía que te encontrarás en los caminos de Dios. ERA LA ÚNICA Y ABSOLUTA VERDAD QUE TE HACÍA CONOCEDOR DE DIOS.

Qué difícil les debe haber resultado a aquellos hombres escuchar que Jesús no sólo decía que la Luz es la vida de aquellos que lo siguen sino que además él mismo será quién lleve a plenitud aquello que se les había dado... que ellos se habían olvidado de lo esencial de la ley y se estaban preocupando por el cumplimiento de lo añadido.


Las palabras de Jesús vienen a ser -en primer lugar- una clara invitación a descubrir esa tendencia de quedarnos en la interpretación de un tiempo que crea formas... y que al conservarlas y cumplirlas da la impresión de estar cumpliendo con Dios... olvidándose del "querer de DIos" que siempre será Amor sin límites... Perdón que posibilita la vida... etc.

El Evangelio nos alerta sobre esa tendencia a reducir la fe al cumplimiento de normas y ritos que nos aleja del mandamiento de Dios... o de otra tendencia como puede ser el separar el encuentro con el otro (llamase servicio o la vida cotidiana) de la eucaristía o de la comunidad.
Una nos hace observantes pero hipócritas...
Nos hace personas "buenas" que por cumplir con lo mandado se creen justificadas para no comprometerse con el dolor o con la pobreza de los demás.
La otra nos hace gente comprometida pero sin una espiritualidad profunda que la sostenga por lo que llenará el desgaste de la entrega con cualquier otra cosa.

¿QUÉ LE PASA AL CORAZÓN QUE HACE DE LA OBSERVANCIA EXTERNA SU PRINCIPAL PREOCUPACIÓN OLVIDÁNDOSE DEL DOLOR Y DE LA POBREZA DE AQUELLOS QUE DIOS LLAMA "HIJOS"?
Con cuanta cosa podemos defendernos de DIos!!!


"Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de Cielos..."
Una religiosidad al estilo de los fariseos es una religiosidad controlada y pesada... que puede medirse en sus expresiones exteriores... que hace sentirse mejores que los demás hasta el punto de despreciar al resto...  que vuelve a las personas rígidas... duras... angustiadas y frustradas al notar que nunca llegarán a cumplir totalmente con todo.

Cuánto hemos reducido el "seguimiento de Jesús" al simple cumplimiento de normas y ritos.
Cuánto hemos condicionado la "búsqueda de Dios" a una práctica religiosa.

O cuánto hemos reducido a Dios a nuestra pobre subjetividad que dicta donde buscar o por donde caminar escuchándonos sólo a nosotros mismos.
¿DÓNDE ESTÁ JESÚS EN NUESTRO DIÁLOGO INTERIOR?

Jesús nos invita a ir más allá... nos invita a percibir que adherirnos al Dios que nos habita es dejarnos llevar por una dinámica de "siempre MÁS"... por una dinámica que nos humaniza... donde el "pero yo les digo" es expresión de lo olvidado de cómo fuimos creados.


LOS MODOS DE JESÚS
EXPRESAN LO MÁS GENUINO
DE NUESTRA HUMANIDAD.

Por eso no bastará con "no matar";  sino que cualquier expresión negativa hacía el otro deshumaniza... es contraria a la propia humanidad que sabe de lucha y aceptación... de tiempo y espera... de límite y comprensión.


NO bastará para hacer de la propia vida un lugar de encuentro con Dios el hacer ofrendas... el cumplir con ritos y leyes... será necesario abrirse al perdón que lleva al encuentro con el otro... sólo allí el corazón y las manos se liberan... en el encuentro con el otro nos encontramos con Dios.

Por eso no bastará con no transgredir leyes para comprender el Amor que es la "plenitud de la Ley"... sino que sólo si estamos atentos al cuidado de la dignidad de todos -de los hombres y de las mujeres- comprenderemos que DIos ama... y sabremos quienes somos.

Nosotros como aquellos fariseos necesitamos re-encontrarnos con la fuerza del Evangelio que nos despierta a la COMPASIÓN y a una infinita BONDAD DEL CORAZÓN...


COMPASIÓN Y BONDAD que conducen al descubrimiento de que buscar hacer felices a los demás nos libera de nosotros mismos.

COMPASIÓN Y BONDAD que nos hace crecer en CONFIANZA…
Que nos hace experimentar PERDÓN y aceptación en medio de nuestra fragilidad y debilidad…

CONFIANZA Y PERDÓN
QUE SÓLO SE RECONOCEN EN UNA PERSONA CUANDO HA HECHO DE SU PROPIA VIDA UN DON PARA LOS DEMÁS.


...y esto es lo más genuino de nuestra humanidad.







sábado, 7 de febrero de 2026

Con la Fuerza de la sal y la Pasión de la luz...Mt 5, 13-16

Con el evangelio de Mateo nos encontraremos con aquellos grandes discursos de Jesús que revelan su corazón... su misión... la pasión de su vida... y también los caminos por donde deben andar quienes se animen a seguirlo.
Después de expresar cuales son los fundamentos del Reino que dan Identidad al nuevo pueblo Jesús muestra con dos imágenes que significa seguirlo... que significa estar en el mundo siendo sus discípulos.

"Son SAL de la tierra..."
"Son LUZ del mundo..."

Y esto lo recuerda y lo celebra una comunidad de hombres y mujeres que estaban siendo perseguidos... marginados por seguir a un condenado a muerte.
Son sal... son luz... aún en medio del miedo y la contradicción.
Son sal... son luz... aún cuando tantas otras cosas quieran serlo.


SAL y LUZ.
Elementos que se entienden en función de otros... ni la sal ni la luz son para sí mismas.
Ambos necesitan conservar lo propio para permanecer en lo que son como también para servir.
Ambos expresan su utilidad dejando de ser ellos mismos.
Y ambos... sólo en sus excesos se hacen notar.

Cuántas veces nos hemos dedicado a quitarle sabor a la vida por nuestras prácticas ascéticas mal entendidas.
Cuántas veces hemos apagado la pequeña luz del otro porque percibimos que algo de sombra le hace a nuestra estima.

Sin sal los alimentos son insípidos y desabridos.
Y si la sal pierde su virtud no sirve... pierde aquello por lo que existe... y la eficacia no está dada por la cantidad.

Sin luz estamos en la oscuridad... se anda a tientas.
Y sólo si se deja consumir es útil... puede iluminar.
Y sólo si la propia vida está iluminada puede iluminar.

Así tiene que ser el modo de vivir de aquellos que quieren seguirlo.
Esta es la misión de los que deciden responder a la invitación de ser sus discípulos.



Un modo de vida que atienda a lo esencial... que se tome tiempos para entrar en contacto con aquello que lo hace ser... que junta las partes del corazón... que lo integra.



Un modo de vida que busque "vivir en verdad"... que aunque la propia casa guarde lugares que no sanan no por eso esté oscura y cerrada.

Un modo de vida atravesado por la sencillez... dejando de lado toda ostentación... actuando con los demás de manera clara... sin ambigüedades o segundas intenciones... siendo verdaderos.


Un modo de vida que esté en amistad con la vida... escuchando y no siendo rápidos para el juicio y la condena... esperando como Dios sabe esperar; a ejemplo de Jesús que cuando ilumina es para sanar, nunca para condenar.

Un modo de vida que no tema perder espacios... perder imagen... perder cosas... perder tiempo... para que otros tengan una mejor vida... al menos se sientan menos excluidos.

Un modo de vida que no busca convencer a nadie... ni imponer nada... que con gratuidad dé lo que gratuitamente recibió.

Un modo de vida que no subestima lo pequeño... y que no le da todo lo mismo porque alguien más anima la vida y le da sentido a vivir de una manera.






martes, 3 de febrero de 2026

Si bUsCas sEr FeliZ... Mt 5, 1-12

"Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
FELICES..."

Jesús como el nuevo Moisés... como Maestro de vida... sobre el Monte... introduce a los discípulos como a la gente que lo seguía en el programa de su vida.


Y cuánta sorpresa debe haber tenido aquella gente -formada en la lógica de la retribución- cuando Jesús comenzó por llamar BIENAVENTURADOS... DICHOSOS... FELICES... a los pobres... a los que lloran... a los que pasan hambre... a los que se preocupan por los demás...etc.

Las BIENAVENTURANZAS son propuestas como camino para encontrar felicidad... para que la vida tenga sentido... caminos donde calmar los anhelos de verdad y de vida verdadera que todos llevamos dentro.

Y al mismo tiempo revelan cómo Dios ha decidido llevar a cabo en nosotros su plan de hacernos más libres... más plenos... más humanos... más hermanos entre nosotros.


Cada BIENAVENTURANZA descubre los rincones donde el corazón humano busca seguridad... apoyo... refugio fuera de Dios... "rincones" de donde surgen el miedo y la desconfianza que cierran los caminos para una verdadera fraternidad entre nosotros.

LE DESCUBRE AL CORAZÓN UNA FELICIDAD QUE NO DEPENDE DE LAS CIRCUNSTANCIAS FAVORABLES SINO DE SU PROPIA CONDICIÓN.
De donde puso su confianza... de lo que busca.
De lo que prioriza en la vida... o de lo que niega.
De quienes olvida... y al servicio de quién está.

Las BIENAVENTURANZAS rompen con los esquemas humanos de lo que es sensato o lógico... y solo se entienden desde la experiencia de encuentro con el "Dios que nos habita" que re-sitúa todas las cosas.

Las BIENAVENTURANZAS vienen a iluminar aquellas situaciones que tocan a todo ser humano... y que aunque solo afecte a un grupo no por eso deja de afectar al resto... como ejemplo basta mirar la pobreza de algunos que clama a la puerta de la comodidad y riqueza de los demás.

Las BIENAVENTURANZAS iluminan el límite... la ausencia... el vacío... la necesidad escogida o impuesta... que dejan al descubierto la pobreza de la cual estamos hechos.
POBREZA que revela nuestra total dependencia de DIos...  por la cual - como otros "anawin"  ("los pobres de Yavé" como los describe la Palabra de DIos) hacemos experiencia de que SÓLO DIOS ES NUESTRO ÚNICO REFUGIO Y NUESTRA ÚNICA ESPERANZA...


Las BIENAVENTURANZAS crean una alternativa... aún en medio del límite y de la necesidad es posible responder desde la confianza en el Dios que nos habita.

Por eso ninguna situación - por más dolorosa e injusta que sea- es justificación para tratar a los demás de mala manera.


Las BIENAVENTURANZAS nos proponen encontrarnos con la felicidad -más allá de lo que vivimos de favorable o no- prefiriendo en nuestra vida pasar hambre que ser nosotros causa de que otros pasen hambre...
Prefiriendo llorar a ser nosotros causa de llanto para otros...
Prefiriendo la Misericordia al resentimiento que amarga y levanta murallas...
Prefiriendo pasar necesidad a ser nosotros la causa de que otros la padezcan...
Prefiriendo permanecer en el diálogo y en la apertura aun siendo mal-interpretados o "señalados".

Las BIENAVENTURANZAS nos proponen encontrarnos con la felicidad.
Prefiriendo optar por la Justicia a la condena que humilla y niega toda posibilidad de cambio.
Prefiriendo buscar la bondad en todos y no mirar desde el prejuicio o desde la falla.
Prefiriendo lo justo... lo digno para todos... como camino para la paz.

Las BIENAVENTURANZAS nos proponen un camino de FELICIDAD
buscando hacer felices a los demás.
Siendo esto lo que más expresa nuestra humanidad.

Con aquella ORACIÓN atribuida a San Francisco recemos:


SEÑOR, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,

ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.









lunes, 26 de enero de 2026

Un tiEmpO nuEvo ha cOmenZado. Mt 4, 12-23

El evangelio nos ubica ante la actitud de Jesús frente a la noticia del arresto del Bautista... en vez de dejarse llevar tal vez por el miedo y la precaución, sale por los caminos a encontrarse con la gente... expresando cercanía y misericordia... haciendo presente el Reino.

Es como si fuese más urgente salir al encuentro... para que el "Reino de Dios" llegue.


Y la predicación de Jesús junto con su modo de vivir es percibida por aquella comunidad de Mateo como el comienzo de algo nuevo... de un tiempo nuevo.

"El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte se levantó una luz..."

Las palabras del profeta se cumplen... la "Buena Noticia" - el Evangelio de Jesús- es luz que descubre... que visibiliza personas y situaciones... que rompe con condenas y exclusiones.
LA PRESENCIA DE JESÚS ES LUZ QUE LIBERA.

"A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca."
Porque el Reino de Dios re-sitúa todas las demás cosas de la vida Jesús invita a la conversión.
"Conviértanse..." que no es otra cosa que reorientar el corazón -dividido y disperso- hacía aquello que es más esencial en nosotros... hacía aquello que nos hace más humanos... y que se expresa en todo cuanto hacemos y decimos.

No se trata de una cuestión moral... es una disposición a tratar bien a todos... a "enmendarse" de las conductas injustas para que el Reino se haga presente...
"...porque el REINO DE DIOS está cerca."
He aquí nuestra misión... hacer presente lo que Jesús hizo presente.

El REINO -aunque fue el núcleo de su predicación- no viene explicado explicita-mente por Jesús en el evangelio sino que lo da entender con parábolas... con su vida... con sus modos de relacionarse con los demás...
Donde aparece de alguna manera LO QUE DIOS DESEA PARA NUESTRAS VIDAS.

"El Reino de Dios está cerca" cuando nos dejamos llevar por la presencia de DIos que nos habita haciendo de nuestros gestos y palabras... sus gestos y sus palabras... optando aún en medio de los sentimientos que podemos percibir en nosotros.


El Reino de Dios es un modo de relación con el mundo... con lo que nos pasa... con los otros... DONDE LA COMPASIÓN ES LA NORMA y el samaritano de la parábola es el modelo.

El Reino de Dios es apertura... ES SALIDA A LOS DEMÁS... sobre todo a los que sufren... y a los que se sienten marginados.
Como Jesús que andaba por los caminos predicando y sanando...

Cuántas vidas experimentarían sanación - aceptación - valoración de sí - si se encontrasen con hombres y mujeres abiertos... sinceros... más cercanos... compasivos.

EL REINO ES UN MODO DE ENTENDER LA VIDA.
ES LA VIDA COMO DIOS LA PIENSA.
Una vida más digna... más justa.
Una vida más solidaria... más dichosa para todos.


EL REINO ES JESÚS...
Por eso el Reino se transforma en llamada... y en seguimiento.

"Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos... y les dijo: Síganme... Inmediatamente ellos dejaron las redes y lo siguieron..."

Seguirlo simplifica la vida y brinda libertad para estar totalmente disponibles.
Por eso no irá de la mano de la posesión porque esta será contraria a la esperanza.

¿No será que nosotros seguimos reduciendo la fe -y por ende el seguimiento- a  una simple aceptación de normas y doctrinas que muchas veces no entendemos - y sin que esto transforme la vida?
¿No será que nosotros nos contentamos con cumplir ciertos ritos buscando la seguridad de estar bien con Dios?
¿No será que necesitamos volver a creer...?
¿No será que necesitamos encontrarnos verdaderamente con Dios y entusiasmarnos  de nuevo por la propuesta de Jesús?
Un tiempo nuevo comenzó con Jesús... es posible responder de otra manera a la lucha cotidiana y al conflicto en la vida... hay alternativas...
Solo seremos auténticos si nos dejamos llevar por el Don que es Dios en nosotros. Y solo seremos comunidades auténtica-mente cristianas si a ese Don lo expresamos en nuestra vida... buscando que todos tengan una vida más digna... más justa... más dichosa.

"Que venga tu Reino" comenzando por ser más compasivos con quienes vivimos...
Liberándonos un poco de la comodidad que nos encierra para mirar un poco más a quienes más sufren...
"Que venga tu Reino" tratando mejor a las personas con quienes nos encontramos... saludando con amabilidad a las personas que se cruzan en nuestro camino...
Animándonos a romper con los grupos cerrados y exclusivos...


Que aquella oración que de niños aprendimos sea para nosotros camino...vida.



lunes, 19 de enero de 2026

"He aHí Quién noS liBerA. Jn 1, 29-34

"Hay ciertas convicciones que permanecen aunque pase el tiempo... porque nacieron en el desierto".

Tal vez estas serían las palabras del Bautista después de dejar el desierto siendo "una voz" a convertirse ahora en dedo que señala: "He ahí el cordero de Dios..."
Sin importarle que la gente deje de seguirlo y haciendo que sus propios discípulos sigan a Jesús... Juan se alegrará... se gozará de que su tiempo y misión vayan disminuyendo.

"Por eso mi gozo es ahora perfecto. 
Es necesario que él crezca y que yo disminuya."  Jn 3, 30

Con el Bautista aquella comunidad de cristianos vuelve la mirada a la experiencia de liberación del primer Israel pero al mismo tiempo señala la novedad.
Viene como "cordero"...  y no por su aspecto sacrificial que tanto nos gusta resaltar para de alguna manera obligarnos al cambio...  o hacernos sentir culpables...  sino que viene a nosotros de manera mansa... humilde... expuesto al rechazo... entregado.
Y allí es liberado el pecado del mundo.

Cuánto hemos reducido esta expresión "que quita el pecado del mundo" a la liberación de nuestro pecado personal porque este nos lleva al reconocimiento de la fragilidad que no se despega de nosotros...
En el evangelio "el pecado del mundo" está identificado con todo aquello que daña a los demás...  con todo aquello que impide crecer... que oprime la vida de las personas convirtiéndola en simple mercancía... por eso encontraremos denuncias contra aquellos que ponen trabas a la vida de las personas...


"El Cordero de DIos que quita el pecado del mundo..."
Que libera de todo cuanto oprime.

Y no de manera poderosa sino rompiendo en él con todas aquellas formas de relación que dañan... que someten... que esclavizan a los demás.
Convirtiendo su tiempo en espacio de encuentro - rompiendo con los miedos y el aislamiento.
Haciendo de su casa y de su propia mesa un lugar de hermanos -rompiendo con toda desigualdad y no utilizando a nadie para sobresalir.
Transformando el camino de la vida -y todo cuanto allí se encuentra- en expresión de seguimiento.
NO DANDO A NADIE POR PERDIDO.

Y esto lo hizo no por el camino de la imposición sino por el camino del servicio y de la sencilla cercanía a todos... permaneciendo en la decisión de amar siempre.
JESÚS quitó de su propia vida todo cuanto podía apartarlo de su propia verdad...
Haciendo esto en su vida... se liberó de cuanto podía dañar a los demás...
PORQUE NADIE PUEDE LIBERAR A OTROS SI ANTES NO ES LIBRE... al menos de algo.

Muchas de las opresiones a las que sometemos a los demás no son más que opresiones que sentimos nosotros... Y otras tantas que nos permitimos soportar no son más que faltas de verdadero amor a nosotros mismos.


A ejemplo del Bautista señalemos con nuestra vida al "Cordero de Dios" que nos ha liberado...esto es:
Creer que vale más el perdón que los deseos de venganza...
Creer que la vida no se nos juega en tener siempre la razón...
Creer que la violencia no resuelve nada...
Creer -contra toda evidencia- que en toda persona hay bondad.

Señalar con nuestra vida a quién nos ha liberado es APORTAR LIBERTAD.
Siendo menos pre-juiciosos y más tolerantes.
Aportar LIBERTAD.
Siendo menos cómodos y más serviciales.
Aportar LIBERTAD.
Siendo menos ambiciosos y más solidarios, si no es con el tiempo... al menos en lo económico.
Aportar LIBERTAD
Siendo desprendidos de aquellas situaciones donde lo material es lo que vale... siendo menos individualistas y egoístas.

Y no temamos que nuestra vida vaya disminuyendo
mientras sea Jesús quién crezca en nosotros...  

Volemos bajo...






sábado, 10 de enero de 2026

BauTizados en el Espíritu de JesÚs. Mt 3, 13-17

"Conocen lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea: Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal; porque Dios estaba con él." 
  
cfr. Hech. 10, 34-38

"AUNQUE EMPEZÓ EN GALILEA...", aquella primera comunidad cristiana, mantiene en su memoria que, en torno a la predicación y al bautismo de Juan, comenzó la vida pública de Jesús.

Jesús -dice el evangelio-, acude a Juan como uno de tantos... y descendió al Jordán... a esas aguas que tantos recuerdos guarda de su pueblo.

Al descender Jesús, no teme ser identificado con la misma necesidad de los otros... más aún baja a las aguas HACIÉNDOSE SOLIDARIO con esos tantos otros que se experimentaban abatidos y esclavos de tantas fuerzas que no dominaban...

"A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro,  a fin de que nosotros seamos justificados por él..."  2 Cor 5,21

Y justamente allí... en medio de las aguas que evocaban la esclavitud y la liberación... habiendo descendido...  dejándose bautizar... se abren los cielos que habían estado largo tiempo cerrados y se escucha una Voz: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección."

"CON LOS CIELOS ABIERTOS" no habrá nada que pueda ser obstáculo que evite el encuentro y el diálogo con Dios.

Y en otro sentido el relato de alguna manera nos describe -en un momento concreto- aquello que tal vez fue un camino en la consciencia y en el corazón de Jesús...
Camino que en el encuentro con Juan tuvo tal vez un momento decisivo...
Momento donde Jesús experimenta la certeza de que el Reino se hará presente en su propio destino personal...

Allí Jesús se experimenta HIJO... 
se sabe AMADO...
se experimenta ENCONTRADO.

El Espíritu que había estado allí en el comienzo de su vida como hombre... esta ahora señalando "Quién es Él"...
JESÚS HACE EXPERIENCIA DE SU IDENTIDAD...
Y dicha experiencia lo ubicará en su MISIÓN: EN ÉL NOS ENCONTRAREMOS SIENDO HIJOS... SIENDO AMADOS... SIENDO ENCONTRADOS... POR DIOS.
De allí aquel pedido a Juan: "...ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo..." que no es otra cosa que hacer coincidir los propios modos de mirar y de actuar a los de Dios.

En Jesús nosotros también hemos bajado al Jordán... 
Por eso DEJEMOS-NOS BAUTIZAR POR EL ESPÍRITU DE JESÚS.

Dejarse bautizar es aceptar que Dios nos diga quienes somos... y nos ponga en camino hacia los demás...
Dejarse bautizar es descender a las propias aguas donde experimentamos el tironeo y la culpa...
Dejarse bautizar es sentirse a salvo de los propios juicios porque hemos sido recibidos y amados en Jesús...

Dejarse bautizar por el Espíritu de Jesús es hacerse solidario con tantos otros que viven sumergidos en lo que daña la vida...

Dejarse bautizar es romper con las normas que nos hacen jueces...
Dejarse bautizar es dejarse llevar por el deseo de dar vida... de posibilitar que el otro viva...
Dejarse bautizar por el Espíritu de Jesús es romper con los "siempre se hizo así"...

Dejarse bautizar es soltar la falsa seguridad que da el encierro...
Dejarse bautizar es facilitar el encuentro...
Dejarse bautizar por el Espíritu de Jesús es inspirar Vida en medio de los demás...

ES PASAR POR LA VIDA HACIENDO EL BIEN... PORQUE DIOS ESTA CON NOSOTROS.  

Pero tal vez nos sigue escandalizando ser parte de la historia de un Dios que se hizo "uno de tantos" identificándose con aquellos que nadie querría ser identificado.