jueves, 1 de enero de 2026

Con la "Madre de Dios", la paz esté con ustedes. Lc 2, 16-21

El comienzo de un AÑO NUEVO, es la oportunidad más justa para desear de corazón que vivamos en paz, unos con otros.

"Comenzar"es la invitación, esto significará, vivir el año que iniciamos, con el deseo de darse a sí mismos el espacio y el tiempo necesario para que las cosas se den... permitiéndole a la vida que nos reinvente desde lo profundo, dónde Dios nos anima, nos sostiene y nos acompaña... tocando las vibras más propias de cada uno.

"Comenzar", con la certeza de que nada estará fuera de Dios... todo cuánto nos suceda... elegido o no... llevará dentro... cómo escondido... al Dios que transforma todo en posibilidad para ensanchar el corazón... para aprender nuevas comprensiones... para ensayar actitudes que parecían imposibles.


"Comenzar", es hacernos conscientes de que el pasado es posibilidad de reconciliación... de que el futuro es posibilidad de confianza y de mucha humildad por ser conscientes de que no lo podemos manejar; "comenzar", es ser conscientes de que lo único que tenemos es este momento, este "ahora", complejo y dramático, cargado de humanidad, todo de Dios... convirtiéndose así, en posibilidad de mayor apertura, de mayor aceptación y más donación.

Todo cuanto vivamos, se encuentra atravesado por el Misterio de Amor de Cristo Jesús que, tiene la fuerza de transformar los espacios de dolor, de rechazo y de muerte en espacios de más vida... porque justamente allí, en la capacidad de entrega se mide la libertad y la vida personal.

Por eso, que se anime el corazón y que se sienta profundamente desafiado a vivir el año con más consciencia de quién es, de lo qué elige, de lo que deja entrar o salir... para que la libertad verdadera, esa capacidad de aceptación y donación, sea la que guíe nuestros pasos.


"
La paz esté con todos ustedes:
hacia una paz “desarmada y desarmante”


Dice el lema de la Jornada Mundial de Oración por la Paz propuesto por el Papa León para este nuevo año.


Con aquel saludo de Jesús resucitado que abre el corazón de los discípulos a la novedad de la Vida más fuerte que la muerte... el Papa nos invita a descubrir que esa paz fue dada en medio de la oscuridad y del dolor de los discípulos... allí es anunciada.
Esa paz esta desarmada de toda imposición y violencia... es desnuda, cómo la fragilidad del Niño en Belén... no hay nada más desarmado que un niño.

Necesitamos aprender de esa paz que no juzga ni condena... ni busca hacer desaparecer a nadie... cree en la fuerza que lleva dentro, capaz de iluminar tiernamente lo trabado... lo cerrado... que busca venganzas, peleas y que se alimenta continuamente creando enemigos. Para un cristiano, dice el Papa, no hay enemigos. 

"Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón."
cfr. Lc 2, 16-21

Y comenzamos el año celebrando 
la FIESTA DE MARÍA MADRE DE DIOS.

Fiesta donde hacemos memoria de aquella "actividad del corazón" de María por la que podía unir lo que vivía y aquello que le había sido anunciado.

"Actividad del corazón" por la que todo se convertía en un espacio de encuentro... en un lugar de anuncio... donde el corazón era llevado a dejarse sostener solo por Dios.

"Conservar y meditar..." son propias de la persona que quiere vivir en clave de Reino... en clave de Jesús... que posibilitan mirar más allá de lo que se vive... permitiendo que cada situación, que cada encuentro, tengan un significado para la vida... ayude a crecer... descubra una posibilidad nueva.


Que podamos, acompañados por María, pensar de otra manera lo que nos pasa.
Que podamos, acompañados por María, leer la vida desde la certeza de estar habitados por Dios.
Que podamos, acompañados por María, aprender la gramática del cuidado.

Buen comienzo de año.

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