domingo, 28 de diciembre de 2025

Creciendo en HUMANIDAD. Mt 2, 13-23


Qué difícil imaginar que después de anuncios y Ángeles haya que volver a la oscuridad del camino, expuestos al miedo y al desamparo.
Así nos presenta hoy a la familia de Nazaret este relato teológico.

¿Dónde estaba todo cuánto le habían prometido?
¿Así se hacía presente la “salvación para todo el pueblo”?


Nos haría mucho bien reconocer y aceptar que nuestro camino de la vida dónde acontece esa transformación personal de ser más humanos – más Jesús – es un camino que se da en la oscuridad y en el desamparo frente a aquellas situaciones que habiendo prometido seguridad al sentirse amenazadas tironean y “parecen perseguirnos” haciéndonos creer que si las soltamos “más mal” nos sentiremos.
Nuestro camino, el de cada día, transcurre en medio de sobresaltos y es allí donde somos invitados a confiar que Dios camina con nosotros… que él mismo se ha hecho uno con nosotros en ese camino.

Descubramos también que nosotros, muchas veces, somos nuestros propios perseguidores frente a la percepción personal de no estar a la altura de una determinada situación, o por no conseguir llenar aquello que con tanta ansiedad buscamos satisfacer.

La familia de Nazaret está expuesta a la soledad del camino, a los peligros… a las situaciones imprevistas… a la vida como la vida es; y no hubo ángeles que los salvaran de tener que atravesarlas ni  que las cambiaran por otras mejores y más seguras. 

Será en el camino de la vida –como la vida es- donde Dios se hace presente en las respuestas más humanas que somos capaces de dar a las situaciones que se nos presentan… no esperando que todo nos sea favorable para responder según Dios.

¿Cuál es nuestra respuesta a la vida cuando está nos presenta imprevistos?
¿Cómo reaccionamos cuando las situaciones nos vuelven a poner en contacto con nuestra impotencia?

También ante aquella familia tan particular se hace necesario volver sobre el concepto de familia que nosotros hemos consagrado.
De tanto llamarla “sagrada” nos hemos olvidado algunos aspectos que de seguro estaban en esta familia por ser parte de un pueblo con ciertas costumbres muy patriarcales, como por ejemplo: arreglar el casamiento independientemente de los afectos, el manejarse más como clan que como grupo familiar como hoy lo entendemos, el lugar de la mujer como sometida al esposo casi como su dueño… etc.

Por eso se hace necesario preguntarnos cómo nos acercamos hoy a la familia y al camino que muchas de ellas han transitado. Que decimos y cómo miramos toda esa realidad familiar atravesada por la ruptura frente a diferencias insuperables haciendo imposible sostener ciertos valores.

Tal vez más que juzgar y condenar y seguir haciendo hincapié en la falla o en lo que falta –haciendo notar que solo algunas situaciones pueden llamarse familia- deberíamos volver la mirada a Jesús donde su mayor preocupación no fue la defensa de las instituciones sino más bien las actitudes que deberíamos tener entre nosotros al momento de relacionarnos.


¿De qué sirve defender los valores de la familia cuándo nuestros modos de relación expresan rigidez, condena y juicio?
¿Qué aportamos en la defensa del valor fundamental de la persona humana cuando queremos someter a los demás a nuestras concepciones a veces cerradas y estrechas?

Podríamos decir que hoy lo que está en crisis no es la familia, sino el modo de relacionarse con las personas… todo lo que suponga esfuerzo y fatiga como el volver a dialogar situaciones no claras… el perdonarse… el volver a encontrarse... todo eso está en crisis.
Vemos relaciones de amistad, de pareja, aun familiares que se sostienen desde la utilidad o para “pasar el momento” o “hasta que lo sintamos” o "mientras me haga sentir bien".
Cuántas personas son descartadas por otras porque sienten que nada le aportan... pensemos en nuestros ancianos al interior de nuestras familias; y cuanto más con aquellos que ningún lazo familiar nos une y además son pobres.

En vez de enojarnos o escandalizarnos o condenar estamos llamados a ser en verdad testigos de que relacionarnos al modo de Jesús vale la pena, porque nos humaniza… nos hace más libres, menos prejuiciosos… más solidarios, menos indiferentes… más humildes, menos omnipotentes… nos hace estar menos a la defensiva y ser más auténticos. 

SI LA FAMILIA ESTÁ EN CRISIS ES PORQUE LOS MODOS DE RELACIÓN ESTÁN EN CRISIS.
Porque justamente allí “en medio de una familia” es donde aprendemos a amar – donde aprendemos a relacionarnos descubriendo el valor del otro… el don del otro.

Estos modos son los que Jesús fue aprendiendo en aquella aldea de Nazaret junto a los suyos.
Por eso es en Nazaret donde todos nuestros deseos o expectativas de que las cosas sean de una manera y en un tiempo determinado –tal vez con menos dificultades, con más claridad- chocan con el silencio de lo cotidiano donde nada brilla… donde nada se anticipa… donde todo es “un lento proceso de aprendizaje”.

Allí en el mayor anonadamiento – en el silencio más extremo – “DIOS CON NOSOTROS.

Que nuestra mirada sea capaz de valorar lo cotidiano de la vida… sus entregas cotidianas… sus cansancios… sus silencios… sus luchas… que pueda ser capaz de percibir en eso tan rutinario al Dios que ama… que abraza la vida… aún en medio de nuestros afectos que a veces se presentan torpes.



Y esposos aprendan a escuchar y a decir lo que sienten. Pueden bajarse del pedestal que la omnipotencia pretende ponerlos.
Y esposas no den por supuesto que los demás perciben sus cansancios. Pueden dejar el control y animarse a escucharse un poco más a ustedes mismas dándose tiempos.
Hijos no se enganchen con la primera que les dicen sus padres… sepan escuchar los tonos intermedios de sus reclamos donde hay preocupación e inseguridad. Tengan paciencia en explicarles.
Padres pasen tiempo con sus hijos. Suelten a sus hijos de la aprobación de ustedes. Ayúdenlos a ser libres para que puedan escucharse a sí mismos porque allí está el tesoro de sus vidas.




ToCar el VerbO hEcho cArNe... Jn 1, 1-18

Estamos ante la experiencia de una comunidad que después de mucho tiempo manteniendo la pregunta:
¿QUIÉN ERES JESÚS NAZARENO?
llega a expresar en un solo himno la Verdad encontrada.
El himno comienza por invitarnos a mirar hacía lo más alto... "al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios"

Para después llevarnos a mirar hacia lo más bajo... cuando Dios decidió rasgar los cielos y descender... "Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros..."
La PALABRA -sin dejar de ser Dios- se ha hecho TIEMPO abrazando todo tiempo.
Dios se puso de viaje... cambió de lugar... ahora tiene otros vecinos.
Dios tiene ROSTRO... tiene Nombre... se llama JESÚS...
Su nombre es Misión.
EL DIOS QUE SALVA VIENE
BAJO EL SIGNO DE NUESTRA HUMANA DEBILIDAD.

Por eso no será en la mente ni en las buenas intenciones ni en los deseos dónde se nos juegue la vida, sino en la MIRADA, en el CORAZÓN, en los PIES, en las MANOS... en la ESCUCHA.

"¿Cuándo te vimos hambriento... o sediento... y te dimos de comer...? Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo..." cfr Mt 25, 35-45

Depende de lo que miramos es lo que dejamos que afecte nuestra vida...
¿Hacía dónde estamos mirando entonces?

DIOS PARA HABLARNOS DESCENDIÓ...
Cuanto en nosotros podríamos leer bajo estas claves del SUBIR Y BAJAR...

Queremos subir cuándo aparentamos algo que no somos.
Queremos subir cuándo nos dejamos llevar por el sentimiento de creernos mejores que los demás.
Queremos subir cuándo creemos que sin nosotros algo se cae.
Queremos subir cuándo nos ponemos en el lugar de defensores de la fe dejando a muchos en la condena.
Queremos subir cuándo la vida de los otros nos es indiferente.
Queremos subir cuándo el rol... la función dice quiénes somos y lo que valemos.


Dios para hablar enmudece... decide bajar... señalando que el camino es "HACIA ABAJO".
Así lo veremos en Jesús... naciendo en un lugar olvidado de Judea... en medio de gente pobre...
Así lo veremos en su vida... sentándose en la mesa con gente que no cuenta, no brilla y no vale... rompiendo sentencias... con el leproso... la pecadora... el hijo muerto o aquel que ya olía mal.

Acompañemos a Dios en su descenso.
COMENCEMOS POR EL ESTABLO DE NUESTRA VIDA.

Y a imagen de aquel primer establo sin puertas... 
dejemos que entre porque solo en la apertura acontece el nacimiento.

Bajemos...
A nuestros agujeros negros...
A lo reprimido en nosotros... necesidades, agresividades...
A lo no aceptado... a lo no reconciliado...
A esas partes que rechazan ver a los demás como hijos y amados también...
A nuestros errores... y fracasos...
A la oscuridad de nuestro establo.

Bajemos...
Al bajar nos daremos cuenta que Alguien lo visitó antes que nosotros y lo iluminó... dándole una mirada nueva... un sentido nuevo...
Nada está de más... nada queda fuera...
Y se desbloqueara la BONDAD que llevamos dentro.


JESÚS ES UN DESBLOQUEADOR DE LA BONDAD.
Pero recordemos que cuanta más luz hay en nuestra vida más aparecen nuestros miedos... porque toda mirada nueva llevará consigo alguna situación que dejar... alguna queja que soltar... alguna interpretación que abandonar... espacios y actitudes que nos hacían sentir seguros y protegidos.

Y si nos animamos andar por ahí abajo podemos seguir desalojando a ese OKUPA que descubrimos que tiene muchas pretensiones.
Es increíble el espacio que se libera cuándo nos dejamos de defender... o cuando se iluminan esos deseos torcidos que ocultamos.
ALIVIA... Y SE ENSANCHA LA TIENDA DEL CORAZÓN...
SE FACILITA LA COMPASIÓN.

El siguiente paso será negarnos a calificar a alguna situación como bloqueada definitivamente... a alguna herida como incurable... a alguna persona como imperdonable.
Aquí nos encontraremos con las personas que por la suba de otros... se hallan sepultadas bajo las piedras de la injusticia, de la miseria y de la condena.

DESBLOQUEADA LA BONDAD.
SE DESBLOQUEARA LA COMPASIÓN.


Y así nos acercaremos a los establos de nuestras ciudades... de nuestras familias... donde los "José y las Marías de nuestro tiempo" están... a veces sin saber que también está el NIño.
sI salimos a ellos nos encontraremos con el Dios hecho NIño en Belén.

Y si nos encontramos con Él
no nos será posible seguir por el mismo camino.

BAJEMOS,
y allí abajo seremos sorprendidos
y será NAVIDAD en nuestras vidas.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

DiOs será pAra siEmpRe "DiOs coN NosOtroS". Lc 2, 1-14

"...el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

Hacemos memoria de aquello que sucedió en un momento determinado de la historia - "cuando Quirino gobernaba la Siria"lo celebramos, cómo un acontecimiento que abarca todos los tiempos.

Pero, cómo todo lo de Dios, lo obrado por el Espíritu, nos alcanza hoy... porque Dios sigue siendo hoy un "Dios con nosotros"... sigue naciendo en nuestras vidas... haciéndose carne en nuestras historias personales...

Su Presencia sigue animando nuestras vidas... como lo hizo en Jesús.

Hoy celebramos el modo de ser de Dios... un modo "con nosotros" que no cambia... ni deja nada fuera de nuestra humanidad.
Su "ser con nosotros", lo abarca todo, aún aquello que experimentamos como límite o como pecado... porque justamente se hizo "con nosotros" en la oscuridad de la noche -en la marginación más extrema-.

No hay lugar entonces para la duda ni para la desesperanza... su "ser con nosotros" borra toda distancia... le hemos caído bien a DIOS...
 y así como en Jesús todo en nuestra vida terminará Bien.

Este es el ANUNCIO que le llega a los pastores... a esa gente despreciada y oprimida que se mantenía despierta.

Ese anuncio se dirige hoy también a los lugares donde la vida está oprimida... donde la vida parece no tener sentido... donde la desesperanza parece haber ganado.

Donde la debilidad y la pobreza hacen estar despiertos, necesitados... a la espera.

Es un ANUNCIO que invita a caminar... a salir al encuentro... a dejar de lado un poco los ruidos... a dejar que la noche cambie la manera de mirar... porque la novedad vendrá del lugar menos pensado. Solo los que se sienten satisfechos duermen... porque no necesitan.

Y la señal es un "NIÑO ENVUELTO EN PAÑALES..." un Niño que no habla es la Palabra que el Padre ha dicho... un Niño que nada puede hacer por sí mismo es la "alegría para todo el pueblo... el Salvador, que es el Mesías, el Señor."

Pueden no darse cuenta de la señal... pueden pasar por alto el signo... pueden buscarlo en las cosas que brillan o que cuentan... esas que consideramos importantes.


Buscar al Salvador en un pesebre... y encontrarlo en la debilidad de nuestra humanidad será un camino de toda la vida.
NUESTRA VIDA ES HOY ESE PESEBRE...
Hacía allí estamos invitados a caminar para encontrar a un "Niño envuelto en pañales." 
PERO qué difícil se nos hace VEr a DIos en nuestra propia humanidad... en medio de nuestras noches... en medio de nuestras debilidades.

Allí en Belén hubo Luz... pero después volvió la oscuridad... y hubo que ponerse en camino.
¿NO será que a nosotros nos cuesta ponernos en camino porque seguimos aferrados a nuestras concepciones de cómo tiene que ser  Dios... de cómo tiene que venir la salvación?

DIOS ESTÁ EN NUESTRAS VIDAS como lo estuvo en aquel establo... "necesitado, pobrecito y débil"... pero tal vez está envuelto en trapos... está envuelto en tantas cosas que confunden y aprietan... ocultando lo verdadero.

En está Noche Bendita, inclinarse  hacía el pesebre, será inclinarse hacia nuestro interior donde Dios está... hacia el interior de los demás donde Dios está.

Y besar el Niño será besar nuestra propia humanidad habitada por Dios.


DIOS HA NACIDO EN NOSOTROS...
y si  nos aceptamos y nos recibimos... si nos amamos... si perdonamos... si nos ponemos al servicio... si dejamos de lado toda clase de sometimiento a los demás... si somos justos y misericordiosos... etc...
LO DAMOS A LUZ.

ESTA ES LA SEÑAL.
"Dios en nuestras vidas como un NIño...
envuelto en pañales y recostado en un pesebre."

Dejemosnos alcanzar por su Presencia.
Dejemos que nuestra vida sea para los demás "Alegría... Salvación... Libertad... Esperanza"

DEJEMOS QUE NUESTRA VIDA SEA NAVIDAD
PARA NOSOTROS MISMOS Y PARA LOS DEMÁS.

ENTONCES NOS ALCANZARÁ LA PAZ.






domingo, 21 de diciembre de 2025

"ViviEndo en el MisTeriO de la AcepTaciOn..." Mt 1, 18-24


Nos encontramos una vez más con los relatos de la infancia de Jesús... relatos teológicos -no históricos- que esconden detrás una Verdad percibida desde la experiencia vivida.


Son cómo una invitación a reconocer qué es aquello que realmente puede TRANSFORMAR TODA VIDA HUMANA, siendo capaz de sostener y de darle sentido a todo cuanto se vive.

En el relato de hoy esa Verdad -esa experiencia a la que estamos llamados a confiar y vivir- está dicha en las palabras del Ángel a José: “…lo que ha sido engendrado en ella  proviene del Espíritu Santo…

Con estas palabras nos ubican ante la centralidad del misterio del DIOS que se hace "camino de humanidad" por la presencia del Espíritu.

El Dios Todopoderoso… Omnipotente… Omnisciente… el Dios del juicio y el de los milagros... lo encontraremos ahora -o tal vez así fue siempre- bajo unos aspectos y unas actitudes totalmente diferentes: en la donación de sí expuesta aun al rechazo; en la fragilidad del servicio desinteresado; en la interdependencia que hace libre; en la debilidad de un amor que no se impone.

Siendo así, la fragilidad y la vulnerabilidad humanas -que tanto condenamos-, no serán más un obstáculo para la estima de sí cómo tampoco para la donación…sino que, por la Presencia que nos descubre lo espacioso que puede ser nuestra vida, lo que somos, todo en nuestra vida puede transformarse en espacio de entrega y donación, en lugares de seguimiento, en espacios de misericordia, en lugares de compasión… REINO.

LA HUMANIDAD DE JESÚS
ES NUESTRO CAMINO... 

Y TODO ESTO, ES OBRA DEL ESPÍRITU.
El Espíritu es quién obró el misterio de un Dios dado totalmente en Jesús y de Jesús en Dios "del que todos recibimos gracia sobre gracia" (Jn 1,16)

Y la PRESENCIA del Espíritu en cada persona desde el instante mismo de existir, da testimonio del porque hemos sido traídos a la existencia... cuál es el sentido de nuestra existencia... a qué estamos llamados: ser transparencia de un Dios que es donación y entrega.

A esta experiencia vino Jesús a despertarnos... su vida es anuncio de qué hemos sido aceptados... y que lo que reconocemos en él, está llamado a ser vivido por cada ser humano.


Hemos sido aBrazadOs… libEradOs… sanAdos… pErdonAdos…incondicionalmente.
Lo dado en Jesús es el acta firmada por el Padre que lo atestigua.

Por eso NADA ESTÁ CERRADO YA.
SIEMPRE HAY OPORTUNIDAD.
TODO HA SIDO LIBERADO YA.
NOS TOCARÁ A NOSOTROS HACERNOS CONSCIENTES… ACEPTARLO Y HACERLO CAMINO… cómo a José que se lo invitó a dar un salto recibiendo a María.

Esto significa que no tenemos que ganarnos nada… que podemos dejar de evaluarnos todo el tiempo… que nos podemos correr de ahí… porque ese lugar provocará siempre una constante insatisfacción.
  • Que podemos encontrarnos y dialogar con lo que nos tironea… que no es necesario ocultarnos a nosotros mismos lo que nos pasa… que la represión nos vuelve rígidos y consume energía vital.
  • Que podemos soltar los sentimientos de culpa aferrados a ciertos hechos de nuestra historia personal... que podemos dejar que nuestra imagen de “perfectitos” se quiebre…que no podemos hacer siempre lo correcto… que nos equivocamos.
  • Que podemos dialogar con nuestros vacíos… con nuestras molestias cotidianas… con nuestros sinsabores… con nuestros enojos… que no es necesario calmarlos a través de recursos que no hacen más que vaciarnos… como son la bebida, la droga, el trabajo excesivo, el sexo, la infidelidad, la huida en tantas cosas...
  • Que podemos confiar en la vida… que podemos estar abiertos a lo imprevisto… que podemos dejar de tener miedo a lo que no controlamos… aunque aparezcan nuestras inmadureces.
  • Que podemos correr el riesgo a perder… a quedarnos solos o solas por las decisiones que tomamos…
  • Que podemos perdonar de verdad; es decir… liberarnos del deseo de venganza y de la fruta amarga del resentimiento… dejando de lado la indiferencia (otra forma de resentimiento)… abriéndonos a una mirada nueva que entiende y que descubre algo de bondad en el otro…y que la reconciliación que recibo en el sacramento no nos debe servir para aquietar nuestra conciencia sino para hacernos crecer, cada vez más, de que somos amados.

LA TOTAL DONACIÓN DE DIOS EN JESÚS Y DE JESÚS EN DIOS nos anuncia 
QUE NOS BANCAN,
QUE PISAMOS SUELO SEGURO...

SER CONSCIENTES DE ESTA ACEPTACIÓN y darla a luz EN LA VIDA… ES VIVIR DESDE LA OBRA DEL ESPÍRITU…


“SOMOS MADRES, CUANDO LO LLEVAMOS EN NUESTRO CORAZÓN 
y en nuestro cuerpo, por el amor 
y por una conciencia pura y sincera;...
Y LO DAMOS A LUZ POR MEDIO DE OBRAS SANTAS, 
QUE DEBEN ILUMINAR A LOS OTROS COMO EJEMPLO…"
San Francisco de Asís

Lo que podemos ser nos viene del Espíritu…no podemos medirlo…no es de sentido común… no son nuestras acciones las que dan prueba de ello… NO ES LO QUE NOS SALE…LO QUE DICE QUE HA HECHO EL ESPÍRITU EN NOSOTROS.

Para eso… debemos CALLARNOS… atrevernos al SILENCIO… el silencio nos libera de nuestras propias opiniones… de nuestros deseos y pensamientos… 
El SILENCIO nos ayuda a percibir que estamos HABITADOS por el simple hecho de existir; y que AGRADECIDAMENTE AMADOS estamos llamados a encontrar en la DONACIÓN de nuestras vidas toda plenitud, toda vida.

Por eso hermano… hermana… PARA!!!... deja tus desvalorizaciones… tus juicios…tu hablar de atrás de los demás… tus muchas preocupaciones… tus prisas… tus apuros… tus habladurías…
DEJA DE HABLAR… CÁLLATE UN RATO…


LO QUE RECONOCEMOS EN JESÚS ES LA MAYOR MANIFESTACIÓN DE LA ACEPTACIÓN DE DIOS PADRE A NUESTRAS VIDAS OBRADA POR EL ESPÍRITU.
Y si no lo percibo así dentro, difícilmente lo encontraremos fuera…

NO SOMOS CULPABLES POR SER FRÁGILES.
NO HICIMOS NADA PARA SER DÉBILES.
FUIMOS HECHOS DE BARRO CON CAPACIDAD PARA LLEVAR DENTRO UN TESORO.

HEMOS SIDO ACEPTADOS…
Cuando te inclines ante el Niño de Belén para besarlo… inclínate ante tu propia humanidad y la de los otros… y ojalá también puedas besarla.




domingo, 14 de diciembre de 2025

AlimenTemos al mUndo con EsperAnzA... Mt 11,2-11


ADVIENTO
TIEMPO DÓNDE SOMOS VISITADOS.
TIEMPO de andar despiertos.

TIEMPO de camino entre lo que nos encierra y lo que somos en verdad.
TIEMPO DE ESPERANZA.

Pero,
¿Qué esperamos nosotros? ¿A quién esperamos?
Y ¿qué es lo que nos da esperanza?
Descubramos que lo que esperamos configura de alguna manera, nuestro "aquí y ahora".

De esPeranza estamos hechos... pero también de una esperanza que viene atravesada por ilusiones... búsquedas... expectativas... deseos... que al confundirse y al no darse las cosas como quisiéramos se pone en duda el sentido de lo que vivimos o de lo que estamos haciendo... se resquebraja la confianza...

Como Juan también nosotros desde las cárceles donde nos ponen nuestras propias frustraciones enviamos a Jesús aquella pregunta: ¿Eres Tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?


Juan se había jugado todo por lo que creía... con la fuerza del temor invitó a la conversión... había tratado de "razas de víboras" a los fariseos... condenó públicamente el pecado del gobernador... etc... porque frente a la inminencia del juicio de Dios no había necesidad de reservarse nada para sí... no había nada que temer más que a Dios.

"El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce fruto será cortado..."


Pero ahora todo es oscuridad... acostumbrado a los "amplios horizontes del desierto"... lo esperado desde su mirada no llega... al contrario las noticias de "las obras de Cristo" que le llegan parecen estar muy lejos de aquel que trae fuego... y tiene en su mano la horquilla para limpiar y quemar...
Juan desconoce al que "había visto" y había señalado como "el cordero que quita el pecado del mundo..."

No hay fuego. Ni hacha.
Ni horquilla... no hay "Día del Juicio".
"¿Eres Tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?..."

Y Jesús les pide a los mensajeros que lleven a Juan lo que ellos escuchen... lo que ellos vean.
No responde directamente... las dudas de Juan, como sus búsquedas, deben ser alcanzadas ahora por algo más que palabras... deben ser alcanzadas con gestos conocidos... cercanos... que hablen de una dinámica que siempre ha estado en la historia de la salvación.

Sólo el "gesto liberador con el otro" iluminará la esperanza de Juan porque así ha sido siempre Dios: LIBERADOR.
SÓLO EL AMOR TRANSFORMA Y LIBERA.


"...los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos escuchan; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres."

En la marginación se anuncia la Esperanza.
La vida es liberada de todo cuanto la oprime.
"Buenas noticias" se anuncian a los pobres y excluidos.
Juan es invitado a encontrar que aquellas palabras de Isaías citadas por Jesús se están cumpliendo en su actuar.

Y si esto es así, el tiempo se ha cumplido... lo esperado se ha cumplido... eso significa entonces que "lo definitivo ha venido a nosotros".
Eso significa que la úlTima pAlabrA sobre nuestras vidas no la tendrá la opresión... ni la injusticia... ni el dolor... ni la muerte... SINO LA FUERZA DE LA BONDAD QUE HA VENIDO A HABITAR EN NOSOTROS.

Pero,
¿Qué esperamos? ¿A quién esperamos nosotros?
y ¿qué es lo que nos da esperanza?

¿NO será que a nosotros todavía este modo de ser de Jesús nos escandaliza?
Notemos que muchas veces detrás de nuestros juicios y condenas seguimos esperando un Dios que cambie violentamente las cosas... que imponga su voluntad... que deje de jugar a respetar nuestra libertad.
Notemos que este modo de ser de Dios no nos gusta para nada... preferimos que se mantenga dentro del templo... eso de que "lo que hicimos al más pequeño se lo hicimos a él" nos sigue sin convencer.


Y cómo a Jesús... a nuestras comunidades cristianas también llegan "mensajeros" trayendo  aquella misma pregunta.

Y llegan de lugares donde la oscuridad y la opresión parecen haber vencido... donde solo se espera la muerte como salida.

Llegan desde la oscuridad de la droga o de la impotencia de la enfermedad que no consigue resultados ni ayuda.

Llegan desde la pobreza y desde tantos rostros que se sienten marginados porque sus opciones afectivas, como no son familiares para nosotros, las hemos etiquetado de "no normales".
Llegan desde la soledad del anciano o desde el enfermo que nos incomoda.
Llegan desde la explotación laboral que descubre nuestras incoherencias.
Llegan desde la violencia familiar que sufren tantos niños y mujeres y hombres... y de tantos otros lugares.

También llegan "mensajeros" desde los fondos de nuestro propio corazón... en forma de preguntas... de esos lugares que percibimos oscuros y cerrados... esclavos de la comodidad y de la imagen... frustrados por los continuos fracasos al buscar aparecer "puros e intachables"... de esos lugares cerrados por la desconfianza y el juicio.


¿Que responderemos nosotros?
¿Los enviaríamos a escuchar y a ver nuestros gestos?

Que nos abramos al Espíritu de Jesús.
Para hacer de nuestras comunidades "lugares de esperanza" para quienes nos escuchen y nos vean.

DEMOS A LOS "JUANES" DE HOY ESPERANZA...
Siendo comunidades más fraternas, preocupadas más en vendar heridas que en defender normas y ritos.
Siendo comunidades más orantes... más verdaderas... más humildes... más libres, menos pre-juiciosas.
Siendo comunidades de servicio... solidarias con toda pobreza humana.

Comunidades que anuncian buenas noticias:
- La de la Misericordia que nos hace libres.
- La de Dios que nos ha salvado a todos gratuitamente.
- La del Amor que es capaz de transformarlo todo.
- La de estar perdido como posibilidad de ser encontrado.
- La de la mesa de la Eucaristía que nos iguala y nos hace uno.
- La del servicio como camino de humanización y plenitud personal.
- La de Dios Padre-Madre de todos.

Alimentemos al mundo con esos gestos que hablan de ESPERANZA, que hablan de HUMANIDAD.
VALE LA PENA!!!
PORQUE LA BONDAD QUE NOS HABITA ES MÁS FUERTE.


domingo, 7 de diciembre de 2025

En EL DesierTo maniFestarE mi GloriA... Mt 3, 1-12

La historia de los profetas es en primer lugar, la historia de aquellos que se dejaron alcanzar por la Palabra... una Palabra que además de tomarlos para sí, se les instaló en sus propias entrañas... no pudiendo hacer otra cosa después que ser canal de aquello que les quemaba por dentro.


"Entonces dije: No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su Nombre. Pero había en mi corazón como un fuego abrasador encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo pero no podía..."  Jer 20,9

Es la historia de los "interiormente inquietos"... de los que andan "despiertos"; que ven "signos" donde los demás no ven sino cosas... escuchan "clamores" -llamadas- donde los demás, solo ven una realidad violentada por la injusticia.

No hablan en nombre propio... incomodan siempre por qué denuncian lo injusto... lo ambiguo... el olvido... la dureza del corazón... obligando a un cambio de actitud.

Nos encontramos en este domingo con los profetas... con los hombres "AlcaNzadOs por la PalabRa": Isaías y Juan, el Bautista.


"Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces.
Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temo del Señor..."
Is 11, 1-2

En tiempos en donde la vida se siente arrasada y no hay lugar para la esperanza... Isaías nos trae la imagen de aquel tronco viejo que es capaz de abrirse a la fuerza que viene de sus raíces... lugar donde se conserva la vida.

Pero, cómo cambiaría nuestra relación con las personas... con nosotros mismos... con ciertas situaciones... a las que hemos dado por pérdidas... si fuésemos capaces de conservar la esperanza en lo que hay de más verdadero en nosotros.

Y así como el "viejo tronco" -lo estéril... lo que está seco... la impotencia de la vida...- es capaz de a lo nuevo... en el Desierto es posible escuchar una "Voz que grita" anunciando que Dios viene.

Con Juan el pueblo de Israel vuelve a escuchar, después de mucho tiempo, la voz de un PROFETA... y no viene del templo ni de los grandes palacios, sino del desierto.


"En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca». 
A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: "Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos". 

Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre."

EN EL DESIERTO...

Imagen de nuestra historia personal cuando atraviesa situaciones que la llevan al límite... donde la libertad personal juega su mayor lucha... donde a la esperanza le sacan toda seguridad y protección... donde se experimenta el "sin sentido" y el desencanto bloquea la voluntad... donde se han secado las fuerzas y la ternura pareciera estar como en el fondo de un pozo.

Necesitamos volver a encontrarnos con que nuestro camino de liberación -de ser más Jesús- no es algo que sucede lineal-mente... sino que toma atajos... tiene idas y venidas... está lleno de confianzas y dudas... pasa por desiertos... entonces no nos podemos decir "todo está perdido".

También en el DESIERTO es posible Escuchar.
Supondrá dejar marchar lo que fue... soltar lo vivido en otros tiempos... abrirse a lo que vendrá y no se sabe... porque justamente ALLÍ DONDE NOS SENTIMOS HERIDOS ESTÁ NUESTRO VERDADERO ANHELO... EL LUGAR DONDE DIOS PUEDE ACTUAR.

Y esto sucede no sin antes exponernos a nuestras verdades a medias... a nuestros deseos torcidos... a las colinas del orgullo levantadas para evitar el encuentro con el otro... a esos abismos donde somos llevados por culpas que no soltamos...
Esto sucede no sin antes exponernos al miedo a quedar solos... a las vergüenzas que nos ocultamos... a las continuas dudas sobre si somos buenos o no... etc... PORQUE algo no puede nacer sin que otra cosa tenga antes que morir para dejar espacio.


EN LO VIEJO DE UN TRONCO -en la carne rota y herida de nuestra humanidad por la impotencia y la esterilidad-...
EN LA DESNUDEZ DEL DESIERTO - donde volvemos a experimentar-nos heridos... y en lucha...

DIOS TRAE LUZ, SE HACE PALABRA.
ES MIRADA NUEVA, SE HACE ACEPTACIÓN.
CRECE EN NOSOTROS.

Lo viejo y el desierto, por la escucha y la apertura, pueden transformarse para nosotros en espacios de liberación para lo nuevo.

Pero tal vez nosotros seguimos enganchados con ese dios que mira con desprecio lo que nosotros consideramos feo... con ese dios que está ahí para castigarnos... o probarnos... que para que él venga nos tenemos que convertir... siendo más profetas de Juan que de Jesús, del cual se separará en el anuncio de cómo es Dios... a quién nada debemos temer.

DIOS SE HIZO CARNE
PARA QUE EN NUESTRA CARNE LO DESCUBRAMOS A ÉL.

Es invitación a no rechazar nada de lo que nos pasa... permitirnos ser amados allí donde parece que nadie nos puede amar... soltar la duda sobre nosotros mismos... y abandonar esa espiritualidad que busca salvarse sólo/a.


 "Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies! 
Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
Is 40, 3-5

Entonces "las colinas del orgullo", construidas para asegurarnos, pueden bajarse... "los valles de nuestra confianza" pueden elevarse... "lo torcido de nuestros afectos" que buscan agarrar y consumir pueden enderezarse y "lo escabroso de nuestros razonamientos" pueden abrirse a la novedad del Reino que tiene como criterio de autenticidad el buen trato y el servicio a los demás.

EN EL DESIERTO de nuestras vidas... si lo permitimos... somos liberados de tanta falsa seguridad y orgullo inútil -nos desengañan de nosotros mismos-... podemos hacer experiencia de "sabernos amados y sostenidos"... comprendemos quiénes somos y qué es lo mejor para nosotros - lo que realmente nos da vida... acontece la conversión.



Que podamos también ser
para los demás una "VOZ", que como Juan, 
medio desnudo y sin adornos,
es capaz de expresar con la vida
"que no hay Omnipotente sino Dios" 
            
(cfr.Cta Orden de san Francisco)




lunes, 1 de diciembre de 2025

"DiOs en noSOtros" haCIEndo huMAnidAd... Lc 21, 5-19

"...Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen...
Se levantará nación contra nación... habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes...
Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán... los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre..."

Más allá de lo difícil que es para nosotros este lenguaje apocalíptico; las palabras del evangelio no podrían describir mejor muchas de las situaciones que vivimos.

Situaciones frente a las cuales vamos adoptando diferentes actitudes: algunas defensivas; otras indiferentes; otras de cercanía; otras, de un compromiso por la transformación de esas situaciones.

Aquellos hombres que iban experimentando la guerra - el hambre - la persecución, y por otro lado la tardanza de Jesús y de su Reino tan ansiado... se vieron empujados a reintrepretar sus palabras... a repensar la Esperanza...a re-ubicarse frente al presente de otra manera.
El fin se tarda... ¿Qué hacemos entonces?

También nosotros tal vez lidiamos en nuestro interior con esa misma TENSIÓN que se expresa en dudas... en miedos... en preguntas frente a la realidad que vemos y que muchas veces padecemos… y más aún cuando hemos caído en la cuenta que en el "compromiso con la realidad se nos juega la vivencia de la fe".

¿A QUÉ NOS CONVOCA JESÚS ENTONCES, EN MEDIO DE LAS SITUACIONES QUE HOY PERCIBIMOS?.
- dE la persecución a causa del nombre de Jesús.
- del hambre y la precariedad de lo necesario para vivir de muchos hermanos y hermanas nuestras.
- Del desarraigo de la tierra por parte de muchas familias  que buscan vivir en paz.
- DE los límites que tan fácilmente ponemos a la tolerancia... hasta el punto de justificar guerras o acciones violentas por delitos indecibles.
- Del ahogo y la desesperanza que brotan del maltrato físico y verbal en nuestras familias.
- DE la soledad -carencia de afecto- que viven muchos ancianos al interior de nuestras familias.
- De la destrucción de la vida ocasionada por la droga.
- De la incapacidad para construir relaciones fieles y auténticas.
- De la falta de libertad en la vivencia de la sexualidad-genitalidad.
- De la presencia de las adicciones que nos esclavizan.
- De la inseguridad que se cuela por todos lados, provocada por las presiones económicas como así también por la violencia que parece no tener límites.
- De esa creencia que, se profundizo con la pandemia de que, podemos prescindir de los demás, sobre todo de los que nos molestan (como si pudiésemos apagar la cámara).

¿Cómo no levantar barreras? ¿Cómo no vivir alarmados?
¿Cómo no desesperanzarnos? ¿Cómo no perder con facilidad el sentido de las cosas?

Mejor entonces buscar nuestra propia seguridad... mejor no mirar y ser simples espectadores... mejor preocuparse sólo por los nuestros... mejor pasarla bien... o encerrarnos en nuestros rezos y devociones con aquellos que pensamos lo mismo esperando que Dios se decida de una vez por todas hacer las cosas que tiene que hacer.


En la experiencia de Jesús, no existen situaciones de las cuales quiera huir o buscar defenderse, porque de alguna manera no son signos de más o menos confianza en Dios ni de imposibilidad de felicidad; tal vez estos son signos de lo mal que nos tratamos y lo egoísta e indiferentes que podemos ser.

JESÚS NOS INVITA A DESCUBRIR QUE LO IMPORTANTE  - "lo esencial que es invisible a los ojos..."-  no son las cosas que pasan -porque siempre nos pasarán cosas- sino la Presencia de ese Dios que transforma la dura realidad en un brecha, en una puerta hacia algo nuevo… por eso no hay que dejarse engañar por falsas promesas ni alarmarse.

Su PRESENCIA AQUÍ Y AHORA hace del hoy - limitado y herido- una posibilidad de encuentro y no de lucha... una posibilidad para la atención y no para la indiferencia... una posibilidad para desarmar la soledad con el consuelo... una posibilidad para la transformación que deje sin argumentos a la desesperanza...
Su PRESENCIA AQUÍ Y AHORA hace del presente una ESCUELA DE ACEPTACIÓN de la propia limitación... "le da sentido al presente"... donde quedan de lado la resignación y la huida hacia un futuro mejor...

Su PRESENCIA, AQUÍ Y AHORA, hace del hoy un lugar necesitado de TESTIGOS... no superhéroes ni todopoderosos... sino de TESTIGOS, FRÁGILES Y LIMITADOS, PERO "CARGADOS DE HUMANIDAD"...
Esto es lo único que se nos pide.

"El tiempo es tan largo como la gracia. Entrégate a la gracia del tiempo. No puedes interrumpir la música para atraparla y recogerla: déjala que fluya y vuele, de otro modo no la comprenderás. No la puedas empaquetar en un bello acorde y poseerla para siempre. 

LA PACIENCIA ES LA VIRTUD PRIMERA DE QUIEN QUIERE PERCIBIR. 
Y LA SEGUNDA LA RENUNCIA. 

Pues mira: no comprendes el movimiento de la melodía hasta que suena su último tono..." 

Del Corazón del Mundo - H U Balthazar.



Por eso el camino no será la IMPACIENCIA - de aquel que quiere todo ya y de una única manera- de aquel que cree saber cómo tienen que ser las cosas... cómo se tienen que dar ... eso engendra prepotencia... y a la larga frustración y desesperanza... y al final indiferencia y cerrazón.

El camino, no será otro que la PACIENCIA que brota de la humildad -aceptación serena de sí que sabe que no controla ni maneja todo- que se atreve a mirar de otra manera -; que deja de andar renegando por lo que tiene que vivir y se anima a ser transformado por esa situación que tiene más de barro que de luz.

Sólo su PRESENCIA, en medio de nuestro límite -sufrido y aceptado-, nos hace TESTIGOS FIELES Y PACIENTES.
NOS HACE GENTE CONFIADA.

¿Por qué perseverar?... ¿por qué dejarse transformar por lo que se vive?...
¿Por qué disponerse siempre al servicio?... ¿por qué aceptar y no rechazar?
¿Por qué luchar por la justicia? ¿por qué construir la paz?
¿Por qué tener Misericordia? ¿por qué no dar a nadie por perdido?
¿Por qué tener paciencia y humildad en medio de lo contradictorio de la vida?

SIMPLE… porque no hay otro camino, para alcanzar lo divino que llevamos dentro, que perforando la realidad en la que estamos…
y eso se hace aceptándola, abrazándola;
y llenándola de esa humanidad nueva 
que también está dentro de nosotros.


domingo, 30 de noviembre de 2025

¡Qué respiremos Señor esperanza! Mt 24, 37-44

Al comienzo del Adviento, necesitamos pasar por el corazón varias experiencias que hacen de este tiempo, un reflejo de nuestras propias búsquedas.

Por un lado,  está la experiencia de aquel pueblo que a lo largo de siglos, esperando un Mesías,  suplicaba por una manifestación de Dios en su historia concreta... suplica que se hizo más fuerte en tiempos del exilio o bajo la dominación de otro pueblo.
La esperanza se alimentaba de que Dios iba a responder a expectativas bien concretas. De ahí los textos del AT con los que nos encontraremos. 

Al mismo tiempo, esta nuestro tiempo de Adviento... en el que nos preparamos para celebrar un hecho que paso hace siglos... pero ese hecho es sobre Jesús... y Jesús no es pasado... es el sentido del hoy al que debemos mirar... porque es a través de toda su existencia que hizo visible el Reino... Dios en su historia.

Cómo en la apertura en medio de lo incierto, de la Virgen en Nazaret o, en la pobreza en medio de la noche en Belén,  todo en Jesús habla de despojo, de desarme... dónde el poder o el odio no tienen lugar.

Creo entonces que el Adviento, más que un tiempo de preparación a la navidad, es un tiempo para detenerse y meditar hacia dónde estoy caminando... cuál es el sentido que le estoy dando a la vida... de qué se alimenta la esperanza... a qué cosas, porque las creemos importantes, le estamos regalando nuestro tiempo. 

La vida de Jesús es cómo un mapa abierto, que nos señala caminos -rutas, huellas- por dónde transitar para alcanzar la salvación... de nuestro ego, de nuestros encierros,  de nuestro individualismo, etc... para encontrarnos con las posibilidades que nos hacen más humanos.
Porque lo más real no es lo que nos pasa... sino las posibilidades que nos habitan para vivirlo de una u otra manera. 
Eso es Jesús.

Es difícil entonces, armonizar el llamado a vivir en nuestro hoy concreto la salvación que Jesús nos regaló en su modo de ser... con los textos que invitan a esperar en un final que nos salvará vaya a saber de qué cosas... cómo si no hubiese sido suficiente lo que se nos regaló en aquella primera venida.

ADVIENTO.
Todo se ha vuelto una llamada a vivir desde esas posibilidades que llevamos dentro.

¿PERO COMO VAMOS A PERCIBIR ESTA INVITACIÓN 
SI ANDAMOS COMO DORMIDOS?

DESPIERTEN!!!, dice san Pablo (cfr Rom 13, 11-14).
Sacúdanse el polvo de… cuánto tiene aprisionado lo que es verdadero en ustedes… de cuánto hace creer que lo real es eso que pasa y no más.

Andar por la vida, haciendo de las propias necesidades algo absoluto… cerrado a todo clamor que venga de otro... es estar dormido.
Estar atrapados por lo que pasa rápido – usar y tirar – llenos de imágenes, de sonidos- como única motivación “sentirse bien”… rechazando toda espera… todo esfuerzo…todo tironeo… es estar dormido. 
Calmar la sed de vínculo y relación con las redes sociales... dónde la soledad se vuelve más insoportable... es estar dormido.
Vivir desde el criterio de que hay que experimentarlo todo... y no pararse y preguntarse por los propios miedos o por la ansiedad que agita dentro… es estar dormido. 
Estar preocupados excesivamente por el trabajo… por el dinero… por la salud... haciendo de la vida un problema o una queja… es estar dormido. 

En la EXPERIENCIA DE JESÚS, Dios nos regala descubrir quiénes somos en verdad... de qué estamos hechos... cual es nuestra mayor riqueza… cual es nuestra meta… cuáles son nuestras verdaderas posibilidades.

Y Dios es un ETERNO HOY y su ofrecimiento es para HOY, no es para mañana o para cuando las cosas “mejoren”.

SU OFERTA DE VIDA VERDADERA SE LLAMA JESÚS.
Y ESTÁ COMO UN "TESORO ESCONDIDO" EN TODA SU CREACIÓN.

¡Qué respiremos Señor esperanza!